Nuestra Señora de Malvinas

lunes, 1 de abril de 2013

¡Malvinas Argentinas por siempre!



         Si las Malvinas no fueran argentinas, los soldados sepultados en sus turbas y aquellos que descansan en el fondo del mar, constituirían para los argentinos de todas las generaciones una afrenta y una vergüenza, porque significaría que murieron invadiendo un suelo ajeno para robarlo, para apropiarse de lo que no era suyo.
         Sin embargo, las Malvinas fueron, son y serán argentinas por siempre, porque desde siempre pertenecieron a nuestra Patria y siguen perteneciendo, aunque de momento estén ocupadas por un pueblo extranjero, y seguirán perteneciendo siempre, porque el suelo patrio pertenece a la Patria para siempre, y sólo deja de hacerlo cuando la Patria misma deja de existir.
         Que las Malvinas sean argentinas, lo sostiene también el Santo Padre Francisco quien, siendo aún cardenal, se refirió inequívocamente a los ingleses como “usurpadores”, a las Malvinas como “suelo argentino”, y a los combatientes en Malvinas como “caídos durante la guerra que han derramado su sangre en suelo argentino”[1].
         Por esto mismo, los cuerpos de los soldados argentinos que descansan en las turbas malvinenses y en el fondo del Atlántico Sur, pero cuyas almas están más allá de las estrellas porque están con Dios, el mismo Único y Verdadero Dios que dio a nuestra Patria el don de nacer a la sombra de la Cruz y arropada con el Manto celeste y blanco de la Madre de Dios, constituyen, para los argentinos todos, un orgullo y un motivo de alegría y un ejemplo para todas las generaciones venideras, porque murieron para restituirnos el suelo patrio que aún permanece hollado y usurpado por los “británicos usurpadores”, como los calificara el Papa Francisco.
         Desde las turbas malvinenses, desde el fondo del Atlántico Sur, desde más allá de las estrellas, los soldados héroes de Malvinas nos dicen: “¡No nos rendimos y jamás nos rendiremos! ¡Las Islas Malvinas fueron, son y serán argentinas! ¡Malvinas Argentinas por siempre!”.



[1] http://tn.com.ar/politica/malvinas-bergoglio-reclamo-una-reinvindicacion-a-los-que-hayan-estado-o-no-en-la-g_087839

lunes, 18 de marzo de 2013

El Sol argentino en el Escudo Papal



Se ha dado a conocer el emblema del Santo Padre


La Santa Sede ha dado a conocer el Escudo del Papa Francisco y el significado de sus armas y blasones, lo cual publicamos abajo.

De los 10 Sefiroth que asisten al trono del Altísmo, y de las 22 letras del alfabeto hebreo, se obtiene el número 32 que simboliza la Sabiduría por la cual Dios ha creado todo lo que existe.

Por tanto el Sol de 32 rayos ha representa en la iconografía cristiana al Verbo, Segunda Persona de la Santísima Trinidad, Sol que nace de los alto (Lc 1 -78), por quien han sido hechas todas las cosas, y sin Él no ha sido hecha cosa alguna (Jn 1-3).



Este sol, que adorna la primera moneda de la República Argentina (1813), y que luego fue colocado en la bandera nacional en 1818, por moción del Diputado por Buenos Aires al Congreso de Tucumán RP Dr. Luis Chorroarín, figura en todos los guantes episcopales y en antiquísimas pinturas de la Virgen de la Esperanza:




En esta imagen del siglo XVI de la Virgen apunto de dar a luz, se ve el sol de 32 rayos (16 rectos y 16 flamígeros) sobre su seno, para representar a Jesucristo.

Lo mismo en la imagen de abajo, Virgen de la Esperanza, que se venera en el Santuario carmelita de Onda, Castellón, Valencia, en la que se ven los colores de la Bandera Nacional.



El sol de 32 rayos terminó siendo el monograma de los jesuitas, con la diferencia que en lugar de los rasgos de una cara, lleva en su centro la inscripción "IHS - Jesucristo Salvador de los hombres".

Nos congratulamos pues en que el Sol de nuestra bandera figure en el emblema del Santo Padre Francisco.

A continuación la explicación suministrada por la Santa Sede (en nuestra traducción):

En las secciones, esencialmente, el Papa Francisco ha deseado mantener su escudo anterior, elegido en el momento de su consagración episcopal, y caracterizado por una simplicidad lineal. 

El escudo azul está rematado por los símbolos de la dignidad pontificia, iguales a los deseados por su predecesor Benedicto XVI (mitra colocada entre llaves cruzadas de oro y plata, unidas por un cordón rojo).  En la parte superior el emblema de la orden de procedencia del Papa, la Compañía de Jesús; un sol radiante y flamígero, cargado con las letras, en rojo, IHS, monograma de Cristo. La letra H está coronada con una cruz en punta; y puesta sobre tres clavos negras.

Debajo se encuentran una estrella y una flor de nardo. La estrella, según la antigua tradición heráldica, representa a la Virgen María, madre de Cristo y madre de la Iglesia; mientras que la flor de nardo simboliza a San José, patrono de la Iglesia universal. En la tradición iconográfica hispánica, en efecto, se representa a San José con un ramo de nardo en la mano. Poniendo en su escudo tales imágenes, el Santo Padre ha querido manifestar su particular devoción hacia la Virgen Santísima y hacia San José.

 El lema del Santo Padre Francisco ha sido tomado de la homilía de San Beda el Venerable (Om. 21; CCL 122, 149-151), sacerdote que, comentando el episodio evangélico de la vocación de San Mateo, escribe:
"Vidit ergo Iesus publicanum et quia miserando atque eligendo vidit, ait illi Sequere me - Vió Jesús un publicano, lo miró con piedad, lo eligió y le dijo: Sígueme".

Esta homilía es un homenaje a la misericordia divina, y está reproducida en la Liturgia de las Horas, en la fiesta de San Mateo. Tiene un significado especial en la vida y en el itinerario espiritual del Papa. En efecto, en la fiesta de San Mateo de 1953, el joven Jorge Mario Bergoglio experimento, a la edad de 17 años, de un modo muy particular, la presencia amorosa de Dios en su vida. A raíz de una confesión, sintió que su corazón era tocado y advirtió el descenso de la misericordia de Dios, que con una mirada de tierno amor lo llamaba a la vida religiosa, siguiendo el ejemplo de San Ignacio de Loyola.

Una vez elegido Obispo, S.E. Mons. Bergoglio, en memoria del acontecimiento que marcó el inicio de su consagración total a Dios en su Iglesia,  decidió elegir como su lema y forma de vida la expresión de san Beda: "miserando atque eligendo" que ha querido mantener también en su escudo pontificio.

viernes, 15 de marzo de 2013

Papa Francisco sobre Malvinas: "No hay que olvidar a los que derramaron su sangre en el suelo argentino"




El Papa Francisco celebra su misa inaugural con los cardenales dentro de la Capilla Sixtina, en el Vaticano ayer. El año pasado, él dijo: "No hay que olvidar a los que derramaron su sangre en el suelo argentino"



El recién elegido Papa Francis, el cardenal Jorge Mario Bergoglio de Argentina, afirma que "Las Malvinas pertenecen a Argentina y llamó 'usurpadores' a los Británicos



Veterano: Teniente General Sir Hew Pike, quien encabezó la 3 div de Paracaidistas en el conflicto de 1982, esta "triste" de que el pontífice considere que las Malvinas pertenecen a Argentina


Frases del Cardenal Jorge Mario Bergoglio -actualmente, Papa Francisco-, donde calificó al Reino Unido como “usurpador” del archipiélago en el Atlántico Sur.
El año pasado, durante una misa para conmemorar los 30 años del conflicto bélico de 1982, el entonces arzobispo de Buenos Aires dijo frente a ex combatientes: "Venimos a rezar por aquellos que han caído, hijos de la Patria que salieron a defender a su madre, la Patria, a reclamar que es suyo de la Patria y les fue usurpado"
Los matutinos recordaron que en 2009, en una misa para familiares de caídos que estaban por viajar a las islas, señaló: “Vayan a besar esa tierra que es nuestra y nos parece lejana”.
“Hay ángeles que los acompañan, que son hijos, esposos y padres de ustedes, que cayeron allá en un gesto religioso, casi, de besar con su sangre el suelo de la patria”, agregó en esa ocasión.


Malvinas: Bergoglio pidió por quienes "hayan estado o no" en combate

A "todos dejó cicatrices", sostuvo el cardenal en una misa en la Catedral porteña. Aludió a los soldados que fueron movilizados pero que no pisaron el archipiélago.


SIN DISTINCIÓN. El cardenal pidió por todos los que participaron en la guerra.
SIN DISTINCIÓN. El cardenal pidió por todos los que participaron en la guerra.

El cardenal Jorge Bergoglio reclamó una reivindicación de "todos" los argentinos que expusieron el cuerpo en la Guerra de Malvinas "hayan estado o no en el campo de batalla", porque, advirtió, a "todos dejó cicatrices".
"Venimos a rezar por aquellos que han caído, hijos de la Patria que salieron a defender a su madre, la Patria, a reclamar que es suyo de la Patria y les fue usurpado", aseveró en una misa en la catedral metropolitana a 30 años del conflicto bélico con Gran Bretaña.
El primado argentino recordó que "muchos jóvenes quedaron allá y no pudieron volver. Otros volvieron pero ninguno pudo olvidar", y subrayó que "hayan estado o no en el campo de batalla, (la guerra) les dejó cicatrices".
CICATRICES
"Cuántas cicatrices, cuántas familias destruidas por la ausencia definitiva o por un regreso truncado", agregó el cardenal, que también aludió a los soldados que fueron movilizados pero que no entraron en combate y que llevan a cabo reclamos para obtener beneficios sociales como los que reciben los que sí estuvieron en Malvinas. Bergoglio insistió en reclamar que "la Patria tiene que acordarse de todos ellos".
"La Patria no puede excluir de su recuerdo a ninguno que fue convocado, tiene que hacerse cargo de tantos corazones con cicatrices y decirles gracias, a los que quedaron en las islas o  sumergidos en el agua, a todos", precisó.
Participaron del oficio religioso en el templo porteño ex combatientes, familiares de los caídos y también ex soldados conscriptos integrantes del Campamento TOAS (Teatro de Operaciones del Atlántico Sur) Plaza de Mayo, a quienes el purpurado porteño acompaña  en sus reivindicaciones.
(extraído de: http://tn.com.ar/politica/malvinas-bergoglio-reclamo-una-reinvindicacion-a-los-que-hayan-estado-o-no-en-la-g_087839)


Diario Italiano "Corriere della SEra"

15-03-13

LA CONTESA TRA LONDRA E BUENOS AIRES DURA DA QUASI DUE SECOLI

Bergoglio e quell'omelia sulle Falkland:
«Britannici usurpatori»

Il giorno dopo tutti i tabloid del Regno ricordano la posizione
del Papa sulle isole contestate: «Suolo argentino»


Il titolo del Il titolo del
A un giorno dalla sua elezione, Papa Francesco sembra uno che parla chiaro: per quel che si è visto fino ad ora, non troppo uso a bizantinismi o a equilibrismi di sorta. Anche su una questione piuttosto delicata, come la contesa che divide da quasi due secoli Argentina e Gran Bretagna sul possesso delle Falkland (o le Malvine come le chiamano a Buenos Aires).
LA CONTESA- Una contesa costata una guerra breve e sanguinosa nel 1982, vinta dalla Thatcher contro i generali (poi caduti anche per questo motivo). Una contesa che ebbe pure un coté calcistico (con il Maradona che "punisce" da solo l'Inghilterra con la celebre Mano di Dio). E che ha visto un nuovo capitolo, proprio qualche giorno fa, con il referendumcon cui, gli abitanti delle isole, con una maggioranza a dir poco bulgara, il 99,8% (1.514 sì e 3 no), hanno deciso che le Falkland devono rimanere col Regno.
«SUOLO ARGENTINO»- Ebbene, il day after la salita al soglio di Francesco, tutti i tabloid di Britannia in coro, il Sun , ilDaily Mirror e il Daily Mail, ma anche quotidiani più istituzionali come il Telegraph e l'Indipendent, hanno ricordato l'omelia pronunciata nell'aprile scorso dall'allora arcivescovo di Buenos Aires, in occasione del trentennale del conflitto: « Non dimenticate quelli che sono caduti durante la guerra- diceva Bergoglio- perché hanno sparso il loro sangue su suolo argentino».
«USURPATORI»- E poi: «Siamo qui a pregare per tutti quelli che sono caduti, figli della patria che sono andati a difendere le loro madri, per reclamare ciò che era loro, parte della patria, che è stata usurpata». Una posizione molto netta dunque che forse inquieta la stampa britannica, pure cauta e rispettosa però nel riportare le parole del Pontefice (giusto il Sun rispolvera la maradoniana Mano di Dio). Ora che non parla più solo agli argentini, ma al mondo intero, sarà interessante vedere come Francesco affronterà la spinosa questione.
© RIPRODUZIONE RISERVATA(extraído de: http://www.corriere.it/esteri/speciali/2013/conclave/notizie/14-marzo-tabloid-inglesi-contro-papa-falkland_b641597e-8c92-11e2-ab2c-711cc67f5f67.shtml )


Os anuncio un gran gozo:
Tenemos Papa:

El argentino Jorge Mario Bergoglio es el nuevo papa, Francisco I

el eminentísimo y reverendísimo Señor,
Don Jorge Mario,
Cardenal de la Santa Iglesia Romana,
que se ha impuesto el nombre de
Francisco 

Junto a Su Santidad Benedicto XVI,
prometemos al nuevo Vicario de Cristo
"reverencia y obediencia incondicional"

lunes, 11 de febrero de 2013






¡Te agradecemos de todo corazón, Santo Padre Benedicto XVI, tu servicio a la Santa Madre Iglesia! ¡Que el Espíritu Santo suscite un sucesor con tu misma fe, sabiduría y caridad!

martes, 30 de octubre de 2012

Todo en el 25 de Mayo es obra de Dios



“A Ti, Dios, te cantamos”. Así comienza el himno llamado Te Deum, que la Iglesia canta en acción de gracias a Dios en ocasión de fechas patrias.
Cuando una gesta patria logra llevarse a cabo, es justo dar gracias a Dios, porque es Dios quien, con su ayuda, permite que la gesta se concrete.
Sin embargo, en el caso del Veinticinco de Mayo, las cosas son distintas: no es Dios quien, con su ayuda, permite que unos patriotas inspirados por su amor a la patria vean realizados sus ideales y sus esfuerzos: es Dios mismo quien inspira y suscita sentimientos patrióticos en los corazones de hombres nobles y leales, y es Él quien permite que la gesta se lleve a cabo.
Es decir, en el Veinticinco de Mayo, es Dios el autor de la obra y es quien al mismo tiempo interviene para que la gesta se realice y llegue a buen puerto. Esto lo dice un testigo presencial de los hechos de Mayo, el Padre Francisco de Paula Castañeda: “Por nuestra parte, ninguna cosa buena hemos hecho (...) y aún la del 25 de Mayo no es obra nuestra, sino de Dios”[1].
Según el Padre Castañeda, la gesta del Veinticinco de Mayo es obra de Dios, no obra nuestra –“aún la del 25 de Mayo no es obra nuestra, sino de Dios”-, y su culminación exitosa se debe al mismo Dios, y no a nosotros, que “ninguna cosa buena hemos hecho”.
Todo lo que el Veinticinco de Mayo implica –también su continuación, el Nueve de Julio de 1816-, esto es, la nobleza de los corazones de los patriotas, su lealtad, su amor a la religión y a Jesucristo, el amor a la Madre Patria y a la Patria naciente, se lo debemos a Dios. La gesta pacífica, noble y leal del Veinticinco de Mayo, que es al mismo tiempo proclamación de noble lealtad al Rey encarcelado, Fernando VII, y declaración del inicio de nuestra independencia política, es obra de Dios, y no obra de los hombres. Es por eso que, al revés que en toda gesta patriótica, en donde es Dios quien acompaña y da fuerzas a los patriotas para que logren concretar sus objetivos, en el Veinticinco de Mayo de 1810, Dios no se limita a acompañar y a ayudar a los patriotas, sino que es Él mismo quien inicia la obra y la lleva a su realización, a través de los patriotas de Mayo. Por lo tanto, si en toda gesta patria se debe cantar el Te Deum en acción de gracias, en el Veinticinco de Mayo, debemos, además de cantar el Te Deum, postrarnos ante los altares en acción de gracias por haber recibido del amor de Dios un día sagrado y sublime. Lo dice así el Padre Castañeda: “...en este día, todos con entusiasmo divino, llenos de piedad, humanidad y religión, debemos postrarnos delante de los altares, confesando a voces el ningún mérito que ha precedido en nosotros a tantas misericordias”.
Todo en el 25 de Mayo es obra de Dios: desde la inspiración de la nobleza de corazón de los patriotas, hasta el hecho mismo del inicio de nuestra independencia política.
“A Ti, Dios Trino te adoramos”. Así debe comenzar nuestro propio himno de acción de gracias, porque según el Padre Castañeda, en el Veinticinco de Mayo no solo no hubo revolución -porque revolución quiere decir traición, asesinato, venganza, injusticia, y nada de esto hubo en la gesta patriótica gestada en el Cabildo de Buenos Aires-, sino que fue una gesta límpida, noble y leal, y por lo mismo es un día tan sublime, tan glorioso, tan augusto, que solo acción de gracias debemos dar a Dios, y el mejor modo de agradecer a Dios por tantas misericordias, es por medio del sacrificio en cruz de su Hijo Jesucristo, la acción de gracias eterna y de valor infinito, la Santa Misa.
Así responde el Padre Castañeda ante la pregunta de qué es el Veinticinco de Mayo y cómo debemos agradecer a Dios por este día: “(...) el día Veinticinco de Mayo es (un día) solemne, sagrado, augusto y patrio... (...) el día 25 de Mayo es el padrón y monumento eterno de nuestra heroica fidelidad a Fernando VII; es también el origen y el principio de nuestra absoluta independencia política; es el fin de nuestra servidumbre. Es y será siempre un día memorable y santo, que ha de amanecer cada año para perpetuar nuestras glorias, nuestro consuelo y nuestras felicidades”.


[1] Cfr. Guillermo Furlong, Fray Francisco de Paula Castañeda. Un testigo de la naciente Patria Argentina. 1810-1830, Ediciones Castañeda, Argentina 1994, 382.

domingo, 21 de octubre de 2012

El Combate de Obligado y la nueva lucha por la libertad



         En el Combate de Obligado, los patriotas argentinos tuvieron que luchar física y materialmente contra un enemigo visible, que pretendía, por la sola fuerza de las armas, avasallar y hollar el suelo patrio, profanándolo con su violenta presencia. Los enemigos de la Patria, movidos por la sed de la codicia, atropellando toda razón y justicia, intentaron invadir el suelo patrio, con el objetivo espúreo del comercio y de la ganancia ilícita.
         Los valientes patriotas de la Vuelta de Obligado, amparados en la razón y en el justo derecho a la defensa, movidos por el amor a la Patria y a su Santa Religión Católica, arriesgaron sus vidas para salir en defensa de lo que no puede ser de ninguna manera entregado en manos viles.
         El cristiano debe ver, en esta gloriosa batalla, una figura de lo que es su propia batalla espiritual para salvar el alma: el enemigo al que se enfrenta, no es material y visible, como en Obligado, sino inmaterial e invisible, los tenebrosos “principados de los aires” (cfr. Ef 6, 12); las armas que deben empuñar tampoco son materiales, como sí lo eran en Obligado, sino espirituales: el Rosario, la Santa Misa, la Confesión sacramental, la vida de la gracia; lo que debe defender no es la tierra, sino su alma, de los asaltos y embates del demonio; lo que debe conquistar no es la paz de una ciudad de terrena, sino la paz que nace como de una fuente inagotable, el Cordero de Dios, quien con su luz alumbra a la Jerusalén celestial.
         Al conmemorar una vez más la gesta de Obligado, el católico debe, recordando la valentía de los defensores de la Patria, inspirarse en ellos para librar, armado con las armas de la fe, la Palabra de Dios, el crucifijo y el Santo Rosario, una nueva batalla, mucho más importante que Obligado, la batalla por la Verdad, que es la única que hace verdaderamente libres (cfr. Jn 8, 31-36).