Nuestra Señora de Malvinas

miércoles, 12 de octubre de 2016

Nuestra Señora del Pilar, Patrona de la Hispanidad y Vencedora celestial del paganismo


¿Por qué se celebra el 12 de Octubre el Día de la Raza? ¿Qué relación tiene con nuestras vidas como americanos y con nuestra vida espiritual? Para poder responder a estas preguntas, tenemos que saber que la razón por la que se celebra el 12 de Octubre, es porque en ese día se produjo un asombroso milagro –o más bien, dos milagros, como veremos, en una sola fecha-, que unió dos continentes, el Continente Europeo, en donde florecía la cristiandad, y el Continente Americano, en donde reinaba el paganismo.
¿Qué sucedió ese día y porqué decimos que es un milagro –o dos- que une dos continentes? El día 12 de octubre de 1492 sucedió que, mientras en España, los devotos de la Virgen del Pilar cantaban alabanzas a la Madre de Dios en su santuario de Zaragoza -pues ese mismo día era ya el día de la Virgen del Pilar-, precisamente ese mismo día, las tres carabelas de Cristóbal Colon –la Niña, la Pinta y Santa María- descubrían al otro lado del Atlántico –llevando de esta manera a cabo, bajo la guía y protección de Jesucristo y de María Virgen, a quienes los Reyes Católicos habían confiado la empresa, una de las más grandes gestas de la historia de la Humanidad-, las desconocidas tierras de América.
Al igual que en tiempos en que la Virgen se le manifestó al Apóstol Santiago, el 2 de enero del año 40 d. C., en que las tierras de España estaban bajo el imperio del fetichismo pagano, ahora también, la Virgen del Pilar, en su día, llevaba, por las personas de los conquistadores de América, el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo a las tierras americanas, dominadas por el más salvaje y cruel paganismo (recordemos la antropofagia ritual[1], por ejemplo). Es decir, mientras en un extremo del Atlántico se cantaba a la Virgen del Pilar por haber derrotado al paganismo en España, en el otro extremo del Atlántico, los Conquistadores Españoles, animados por la fe que concede el Espíritu Santo, cantaban a la Virgen del Pilar por haberlos conducido a una tierra en la que también, al fin de los tiempos, habría de triunfar, sobre la idolatría, el fetichismo, y el más oscuro el politeísmo[2], la Santa Religión Católica, la Religión cuyo estandarte es la Cruz ensangrentada.
Es entonces esto lo que se celebra el 12 de Octubre: el Día en el que Nuestra Señora del Pilar triunfaba en España por sobre el error y la herejía y el día en el que esta misma Señora, siglos más tarde, en la persona de los Conquistadores Españoles de América –con excepciones, pero la más grande reunión de héroes y santos que haya conocido la Humanidad-, hacía pie en América que así se convertía en América Hispana, orgullosa hija de la Madre Patria España, de quien heredaría lo más precioso que tiene: su ser hispano-católico, es decir, su cultura, su lengua y su religión católico-romana, al tiempo que se vería librada del culto irracional e inhumano de la superstición pre-hispánica.
Es por esto que decimos que el 12 de Octubre se celebra un milagro, o más bien, un doble milagro, que une dos continentes: el primer milagro, que el descubrimiento de América coincida con la festividad de Nuestra Señora del Pilar en España; el segundo milagro, significado en la presencia de la Madre de Dios y su Hijo Jesucristo en estas tierras americanas, en las personas de los Conquistadores. Es este doble milagro de la Virgen es lo que le valió a María Santísima el título de “Patrona de la Hispanidad” [3], otorgado por el Santo Padre Juan Pablo II en el año 1984, y también el de “Vencedora del paganismo”, porque venció al paganismo al manifestarse al Apóstol Santiago, y habrá de vencer al paganismo que hoy domina el mundo, el gnosticismo difundido a escala planetaria por la secta luciferina Nueva Era o New Age.
Nuestra Señora del Pilar, signo de la victoria sobre el paganismo, al concederle el Pilar a Santiago -y, por medio suyo, a toda España y a toda Hispanoamérica-, le dijo que el Pilar habría de permanecer allí “hasta el fin de los tiempos”, como un signo “del poder de Dios” que obraría “portentos y maravillas” a quienes se confíen a su maternal intercesión. Podemos entonces, confiados en las palabras de María Santísima, pedirle a Ella, que es la Patrona de la Hispanidad y la Vencedora celestial del paganismo, que interceda por España y por Hispanoamérica, en estos atribulados y oscuros tiempos en los que vivimos, caracterizados por la más grande locura que haya afectado a la humanidad desde Adán y Eva: rechazar al Hombre-Dios Jesucristo y su Santa Religión Católica, Apostólica y Romana, y entronizarse el hombre a sí mismo como su propio y único dios.



[1] Traemos a colación la siguiente cita, extraída de un “blog” no precisamente pro-hispano y católico: “Volviendo a los mexicas, fray Diego Durán escribió sobre el sacrificio ritual de niños en una importante celebración del Valle de México a la que asistían los gobernantes. Varios meses del calendario mexica estaban consagrados al sacrificio de niños en las cumbres de los montes, al igual que los distantes incas. Los niños eran transportados en literas adornadas mientras sus verdugos los acompañaban cantando y bailando. Se les hacía llorar para que sus lágrimas presagiaran una buena temporada de lluvias. Mientras más llorara el niño, más contentos estaban los dioses. El nombre mexica del primer mes es atlcahualo. Equivale a una parte de febrero en su contraparte gregoriana (los meses del calendario mexica duraban veinte días). Se sacrificaban niños a la deidad del agua Tláloc, y a Chalchitlicue, la señora de la falda de verde jade y la diosa de las aguas termales. En otras ceremonias los niños eran ahogados. En el tercer mes del calendario se volvían a sacrificar niños. El etnólogo francés Christian Duverger escribió algo que me perturbó. En las páginas 128s de la traducción de su libro La flor letal aparece este pasaje: Los suplicios. En el contexto de las violentas estimulaciones presacrificiales, creo que conviene dejar un lugar a la tortura, justamente porque sólo es practicada por los aztecas antes del sacrificio humano. La tortura no está obligatoriamente integrada al preludio sacrificial, pero puede ocurrir. El arrancar las uñas a los niños que debían ser sacrificados al dios de la lluvia es un buen ejemplo de tortura ritual. Las uñas pertenecían a Tláloc. Por medio de los sacrificios del mes atlcahualo los mexicanos rendían homenaje a los tláloques [servidores de Tláloc], y llamaban la lluvia; para que el rito fuera eficaz, convenía que los niños lloraran abundantemente en el momento del sacrificio. Después se les aplicaba una mascarilla de hule caliente y eran arrojados a una pila que hacía que el hule se endureciera y no los dejara respirar. Tláloc, el dios de la lluvia, era uno de los dos dioses más honrados por los mexicas. Junto con el de Huitzilopochtli, su templo azul claro existía en el punto más alto de Tenochtitlan. A partir de los esqueletos hallados desde finales del siglo XX hasta principios del XXI se determinó que docenas niños, en su mayoría varones de unos seis años, fueron sacrificados y enterrados en la esquina noroeste del primer templo dedicado a Tláloc (recuérdese que el templo consistía de varias capas; sólo la primera sobrevivió, en meros cimientos, a la gran destrucción española). En julio de 2005 los arqueólogos que trabajan en las ruinas anunciaron otro descubrimiento en los cimientos: un sacrificio infantil a Huitzilopochtli, probablemente con motivo a la consagración del edificio”; cfr. . http://images.google.de/imgres?imgurl=https%3A%2F%2Fnacionalismocriollo.files.wordpress.com%2F2011%2F05%2Fcodex1.jpg&imgrefurl=https%3A%2F%2Fnacionalismocriollo.wordpress.com%2Fcategory%2Fmundo-precolombino%2F&h=1520&w=2951&tbnid=PNBIsF2gFbc9dM%3A&docid=bb7LAY6R8ibbCM&ei=a_r-V7PMFcWvwASDkKCYDw&tbm=isch&iact=rc&uact=3&dur=563&page=0&start=0&ndsp=47&ved=0ahUKEwjzreLE5tbPAhXFF5AKHQMICPMQMwgrKA0wDQ&bih=901&biw=1920; cfr. http://www.usc.es/revistas/index.php/semata/article/viewFile/1083/1007
[2] Al conmemorar a la Virgen del Pilar, y como un paréntesis al tema de su rol en la Conquista y Evangelización de América, no se puede dejar de mencionar uno de sus milagros más resonados, el haber impedido el estallido de tres bombas que fueron arrojadas sobre el templo de Zaragoza, por parte del gobierno republicano pro-marxista, en la Guerra Civil Española de los años 1936-1939. Muchos vieron en este hecho un signo de la especial protección de la Virgen sobre las tropas nacionalistas. Por otra parte, de toda España acudían peregrinos a pie a dar gracias a la Virgen por haberlos librado de los peligros de la guerra. 

[3] http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=saintfeast&localdate=20161012&id=16743&fd=0 Este nombramiento por parte del Santo Padre Juan Pablo II tuvo lugar al hacer escala en su viaje a Santo Domingo para iniciar la conmemoración del descubrimiento de América. Sin embargo, ya en el año 1908 se había afianzado la dimensión hispánica de la Virgen del Pilar, con el tributo que se le ofreció de todas las banderas de las naciones hispanoamericanas, que cuelgan actualmente en los muros del Pilar.

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