Nuestra Señora de Malvinas
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lunes, 10 de febrero de 2025

Tucumán, Cuna de la Independencia, sepulcro de la subversión apátrida

 


Una campaña reivindica el Operativo Independencia: réplica de un gobierno constitucional al desafío de la guerrilla en Tucumán

Se presentan como “patriotas del Movimiento Nacional” y lanzaron una campaña de afiches y un video de reivindicación del Operativo Independencia, iniciado hace 50 años, el 5 de febrero de 1975 “por orden de la presidente María Estela Martínez de Perón, contra el intento secesionista de la subversión apátrida”.

En un comunicado recuerdan que en aquel entonces en el país “se vivía un clima de extrema violencia por parte de organizaciones guerrilleras” y que “fue en ese contexto que Isabel Perón firma el decreto 261/75 facultando al ejército para ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de elementos subversivos que actuaban en al provincia de Tucumán”.

También recuerdan que “el ERP [Ejército Revolucionario del Pueblo, trotskista] formó la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez, con un planteo foquista: bajar desde el monte tucumano hacia la ciudad y ahí tomar el control de toda la provincia, reclamar el reconocimiento internacional, para luego avanzar sobre el resto del país”.

En las últimas dos décadas se ha instalado un relato sobre esa etapa de la historia argentina que ha sacrificado buena parte de la verdad en aras del revanchismo, instalando una reivindicación acrítica de los movimientos armados de los años 70, que antes que resistir a la dictadura, desarrollaron lo principal de su accionar más violento en plena democracia.

El Operativo Independencia en losEl Operativo Independencia en los diarios de la época

Una romantización del accionar y los fines de la lucha armada lleva prácticamente a creer que formar una organización guerrillera y desafiar a un poder democrático y legal era un derecho ciudadano que no debía ser reprimido.

Se deslegitima de esta manera el derecho del Estado, ocupado en aquel momento por un gobierno democráticamente electo, de defenderse y reprimir una insurgencia.

Entrevistado en 1995, Italo Argentino Luder, que en su condición de titular del Senado ocupó la presidencia entre el 13 de septiembre y el 16 de octubre de 1975 -durante una licencia de Isabel Perón- señaló que, en 1975, “todos los gobernadores y los servicios de inteligencia del Estado señalaban que las fuerzas policiales estaban rebasadas, que no eran suficientes, que no tenían elementos, ni a veces estado físico, ni preparación, para una lucha de esa naturaleza”.

De hecho, recordó que fue él mismo quien dictó el decreto que extendía a todo el país “la orden de que las fuerzas armadas combatieran a la subversión”.

Otro detalle interesante que señala es que “muchos legisladores de la oposición reclamaban medidas más enérgicas contra la subversión, y tenían razón porque las fuerzas policiales estaban rebasadas”.

La mirada deformada de estos años ha sepultado en el olvido el escasísimo arraigo popular que tenían las organizaciones guerrilleras que hablaban en nombre de un pueblo que no las reconocía en absoluto como referentes.

Isabel Perón, durante un actoIsabel Perón, durante un acto en 1975, a su derecha, Ítalo Argentino Luder

El ERP, brazo armado del trotskista Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), se proponía desde el comienzo abrir un foco insurgente en Tucumán, provincia cuya situación geográfica les evocaba una suerte de Sierra Maestra, escenario de la Revolución Cubana, o una selva vietnamita, dos de los procesos que inspiraban sus proyectos de toma del poder en la Argentina.

Y no se puede entender esto sin el impulso que recibían desde afuera en el contexto de la Guerra Fría, durante la cual las dos potencias en pugna se hacían la guerra en sus respectivos patios traseros a través de otros actores.

En 1970, el ERP planeaba una “primera etapa”, en la que “la lucha armada se reducirá a Tucumán, pero posteriormente se irá extendiendo por todo el Norte hasta llegar a enlazar geográficamente áreas cercanas a regiones urbanas como Córdoba, Rosario, Santiago del Estero, Catamarca, Chaco, Formosa, norte de Santa Fe, etc”. Desde 1972, iniciaron tareas de reconocimiento de la zona con el fin de instalar una unidad de monte y abrir un frente rural para iniciar las acciones de una guerra de guerrillas.

Para el ERP, el regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina y su triunfo rotundo en las elecciones no tenían la menor importancia ni modificaba sus planes, por lo que ya en 1973 empezaron sus operaciones armadas.

Miembros de la Compañía deMiembros de la Compañía de Monte del ERP

Luis Mattini, que perteneció a la conducción del PRT, le dijo a Felipe Pigna: “Nosotros no queríamos un régimen de democracia liberal en la Argentina. Nos proponíamos un Estado socialista, y estábamos convencidos de que un Estado socialista solo podía ser conquistado por la fuerza de las armas”.

La misma convicción tenían los Montoneros, que se decían peronistas pero le declararon la guerra al gobierno de Perón.

Entre fines del 73 y comienzos del 74 el ERP continúa con el entrenamiento de sus militantes, el reconocimiento de la zona y la instalación de los primeros campamentos guerrilleros en el monte tucumano. El 5 de mayo de 1974, la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez del ERP toma la localidad tucumana de Acheral, copa la comisaría, la estación de tren y la telefónica.

El objetivo era llegar a constituir una “zona liberada”, al estilo de otras experiencias guerrilleras de otros países, para instalar allí a la conducción del PRT y del ERP y reclamar el reconocimiento internacional como “territorio independiente liberado”. En concreto, un desafío a la soberanía y a la integridad territorial de la Argentina.

El 11 de agosto de 1974, intentan copar el Regimiento de Infantería 17 en Catamarca, sin lograrlo, En esa acción mueren 16 guerrilleros. Poco después toman la localidad de Santa Lucía y fusilan en la plaza a dos policías, supuestamente culpables de la muerte de Ramón Rosa Jiménez, uno de sus jefes caídos y en cuyo honor habían bautizado al comando.

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También hacen incursiones en la capital tucumana. El 1° de diciembre de 1974, asesinan al capitán Humberto Viola y a su hija. En agosto del 74 habían atacado la Fábrica Militar de Villa María, llevándose armas y secuestrando al subdirector, teniente coronel Argentino del Valle Larrabure, a quien luego asesinarían.

Vale recordar que ya en abril de 1974, estando todavía Juan Perón en la presidencia, éste había firmado un decreto secreto-desclasificado recientemente- en el que afirmaba: “El Estado argentino enfrenta la subversión armada de grupos radicalizados que buscan la toma del poder para modificar el sistema de vida democrático pluripartidista”.

En ese decreto, Perón daba una serie de instrucciones a su gabinete para enfrentar una amenaza que consideraba muy grave. El objetivo: “Eliminar las acciones subversivas violentas y no violentas, las causas que las provocan y consolidar espiritual y materialmente al régimen democrático como ámbito de realización integral del hombre”.

Por el decreto de María Estela Martínez de Perón se inició el operativo que desplegó unos mil quinientos soldados. En Famaillá se instaló el Comando Táctico del general Acdel Vilas, que conducía el Operativo (la localidad está a 35 km de la capital tucumana y a 10 km de los cerros donde se encontraba la guerrilla). Desde allí se lanzaban las acciones de contrainsurgencia, que buscaban aislar a la guerrilla para dificultar su abastecimiento.

Isabel Perón visitó Tucumán en mayo como muestra del apoyo político al operativo.

miércoles, 3 de febrero de 2021

El Ejército Argentino contra la subversión apátrida en Tucumán

 


"...a principios de 1975 (mes de Febrero), ante la peligrosidad y el avance de las tropas guerrilleras que el ERP había desplegado en la selva tucumana y el desmesurado poder de fuego con el que intentaban tomar la provincia para separarla del Estado argentino, el gobierno de Isabel Perón, con la firma de la presidente y de todos sus ministros, dictaba el primer decreto ordenado a las Fuerzas Armadas el aniquilamiento de la subversión. Pocos meses después, en Octubre del mismo año, un nuevo decreto extendía el accionar de los militares a todo el territorio nacional a los efectos de ANIQUILAR a las ORGANIZACIONES TERRORISTAS, según rezaba la orden emitida por el Poder Ejecutivo a las Fuerzas Armadas, ya citadas."

*LIBRO:" Los Mitos Setentistas" - Agustín Laje

viernes, 5 de junio de 2020

Sobre la guerrilla subversiva en Tucumán

La imagen puede contener: texto

ERAN DOCE MAS SU JEFE UN CABO

Batalla de las Termópilas
La batalla de las Termópilas fue una confrontación de la Segunda Guerra Mádica en la que se enfrentaron una alianza de griegos lideradas por Esparta y el Imperio Persa.
La batalla duró tres días y se desarrolló en el paso de las Termópilas en agosto del 480 a .C.
Un ejército aliado griego formado por unos 5.000 hombres aproximadamente (según las estimaciones modernas), marchó al norte para bloquear el paso.
El ejercito persa, que conforme (también) a las estimaciones modernas estaría compuesto por unos 300.000 hombres, llegó al paso a finales de agosto o a comienzos de septiembre. Enormemente superados en número, los griegos detuvieron el avance persa durante siete días en total (incluyendo tres de batalla), antes de que la retaguardia fuera aniquilada.
Durante dos días completos de batalla, una pequeña fuerza comandada por el rey Leónidas I de Esparta bloqueó el único camino que el inmenso ejército persa podía utilizar para acceder a Grecia.
Tras el segundo día de batalla, un residente local llamado Efialtes traicionó a los griegos mostrando a los invasores un pequeño camino que podían utilizar para acceder a la retaguardia de las líneas griegas.
Sabiendo que sus líneas iban a ser sobrepasadas, Leónidas despidió a la mayoría del ejército griego, permaneciendo para proteger su retirada junto con 300 Espartanos, 700 Tespios, 400 Tebanos y posiblemente algunos cientos de soldados más, la mayoría de los cuales murieron en la batalla, unos 1500 hombres.
Tanto los escritores antigüos como los modernos han utilizado esta batalla como ejemplo del poder que ejerce el patriotismo y la defensa de su propio territorio en un pequeño grupo de combatientes.
Se ha convertido en un símbolo de la valentía frente a la adversidad insuperable.
NOSOTROS LOS ARGENTINOS TENEMOS NUESTRO PROPIO EJEMPLO:
Eran doce más sus Jefes, dos Cabos
Corría el 29 de mayo de 1975... DIA DEL EJERCITO ARGENTINO...
El Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP), se disponía a atacar el Comando Militar en el Monte de Tucumán, y avanzaba sigiloso por un camino secundario para lograr la sorpresa.
Se disponían a lograr una victoria aplastante ese día tan significativo.
Jamás imaginaron que en esa senda unos soldaditos estaban pintando una escuelita.
FUERON SORPRENDIDOS
Eran doce Soldados Salteños mandados por dos Suboficiales. En Manchalá.
Ni siquiera tenían la pretensión de ser Militares.
Sólo cumplían las Leyes de la República Argentina, en especial esa que imponía a los ciudadanos a cumplir con el Servicio Militar y habían ido allí por orden de un Gobierno Constitucional.
La mañana del 29 de mayo de 1975 los sorprendió pintando la escuelita de Manchalá.
Un poco más tarde la historia los puso en un brete del que todo hombre recela pues siempre tiene la duda de cómo responderá.
Sin embargo, no dudaron,
¿Cómo iban a dudar si habían crecido escuchando en cuentos y consejas las historias de los Infernales de Don Martín, los que a pura lanza le guardaron la frontera norte a San Martín.
¿Cómo iban a rehuir el combate si eran de la estirpe que le puso el pecho a cuanto enemigo quiso asolar su tierra?.
No preguntaron, ellos, los doce Soldados Salteños de Manchalá, cuántos eran los otros.
Solo sabían que eran muchos más que ellos pero respondieron al plomo con el plomo y en esas horas en que jugaron con la muerte se ganaron para siempre el mote de “Los bravos de Manchalá”.
Se enfrentaron ... casualmente ..., y pusieron en fuga a tan grande fuerza guerrillera, cobarde como los tropas del Che...
Un pueblo agradecido y un Ejército orgulloso levantaron en el cuartel donde se formaron un MONUMENTO para recordar su coraje.
Hoy, ... el monumento ha sido demolido.
Quizás, la demolición del monumento sea lo mejor.
Aquella frase de Simónides que alguna vez fue tallada en una piedra en las Termópilas quizás duró más tiempo que el Monumento a los Bravos de Manchalá, las inclemencias del tiempo son más generosas que la bajeza de los hombres.

martes, 8 de julio de 2014

El Cristo de los Congresales y la firma de la Declaración de la Independencia


         El Cristo de los Congresales y la firma de la Declaración de la Independencia
         Cuando se lee acerca de la historia de la redacción de los documentos oficiales españoles y del Río de la Plata del año 1816, el año de la Independencia de nuestra Nación Argentina, se observa que se colocaban “membretes y escudos para dotar de la mayor solemnidad posible a los procedimientos cuya instrucción y resolución se consideraban extremadamente importantes”[1].
         En el caso del Acta de la Independencia de la Nación Argentina, puesto que se trataba verdaderamente de “una instrucción y una resolución extremadamente importante”, era necesario que fuera el Acta fuera sellada con un sello real, lo cual, paradójicamente, era imposible, porque la Independencia era, precisamente, de la Casa Real de España. Sin embargo, el Acta de Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata lleva un Sello Real, indeleble, invisible a los ojos humanos, y ese Sello Real es la Sangre del Cordero de Dios, porque la Independencia de la Nación Argentina es, según Fray Castañeda, “obra de Dios”[2] y no de los hombres y fue firmada a los pies del “Cristo de los Congresales”, una talla de madera donada por los Franciscanos para la ocasión[3] y que presidió la Jura solemne de la Independencia y posterior firma del Acta.
         Por lo tanto, en estos días oscuros en los que vivimos, días en los que siniestras sombras se mueven detrás de los telones de los acontecimientos históricos, para encaminar no solo a nuestra Nación, sino a la Humanidad entera, por coloridos, espaciosos, bulliciosos, pero falsos caminos que conducen al Abismo eterno, en donde no hay redención, por medio de leyes inicuas que contradicen a la Divina Sabiduría y al Divino Amor, porque son leyes contrarias a la naturaleza humana, debemos los argentinos, al festejar un nuevo Aniversario de nuestra Independencia –mera independencia política y económica, y no cultural ni religiosa de nuestra Madre Patria España-, elevar nuestros ojos hacia el Cristo de los Congresales y, con el espíritu que animó a los Patriotas del 9 de Julio, envueltos en el Manto de la Inmaculada, nuestra Enseña Patria, arrodillados a los pies de Jesús crucificado, implorar piedad, misericordia y luz divina para nuestra amada Patria, para que jamás perdamos el rumbo impreso el Día de nuestro Nacimiento como Nación, Día Feliz querido por el mismo Dios Trino, al decir de los patriotas; pidamos también que, por la Sangre del Cordero, sobre nuestra Patria derramada, todos los argentinos lleguemos, un día, guiados por Santa María, la Madre de Dios, a la Patria Eterna, la Ciudad de la Santísima Trinidad, en el Reino de los cielos.


[1] http://www.minhap.gob.es/Documentacion/Publico/SGT/LOS%20SIMBOLOS%20DE%20LA%20HACIENDA%20PUBLICA/capitulo%20IV.pdf
[2] Guillermo Furlong, Vida y obra de Fray Francisco de Paula Castañeda. Un testigo de la naciente Patria Argentina. 1810-1830, Ediciones Castañeda, Argentina 1994, 381.
[3] http://franciscanostucuman.blogspot.com.ar/2007/02/reliquias-historicas-muebles-y-cristo.html