Nuestra Señora de Malvinas
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miércoles, 10 de mayo de 2023

Gloria eterna a los Héroes de Malvinas, ignominia eterna a los usurpadores británicos

 



El 9 de mayo de 1982, el Narwal, un buque pesquero que tenía como dotación un capitán y 24 pescadores, se encontraba al este de Puerto Argentino simulando realizar tareas de pesca, mientras en realidad efectuaba actividades de inteligencia sobre la flota británica. Para ello llevaba asemás a bordo a un oficial de la Armada, el teniente de navío Juan Carlos González Llanos.

Descubierto por los ingleses, el pesquero fue hundido en aguas del Estrecho de San Carlos por dos aviones Sea Harrier. Uno de sus tripulantes, Omar Rupp, murió como consecuencia del impacto de una bomba que cayó sobre la cubierta de popa, mientras que otros 12 resultaron heridos.

Recibido el pedido de auxilio en Puerto Argentino y sin saber que los tripulantes del pesquero ya habían sido rescatados y capturados por los ingleses, un helicóptero del Batallón de Aviación de Ejército 601 fue destacado con la misión de intentar localizar a los sobrevivientes y pasar las coordenadas a un buque mercante anclado sobre el estrecho para que los náufragos pudieran ser rescatados.

El teniente primero Juan Carlos Buschiazzo fue designado para cumplir con la misión, pero debido a que su helicóptero había sufrido un desperfecto de último momento, se la adjudicaron a mi compañero, el teniente primero Roberto Mario Fiorito. Como necesariamente debía llevar un copiloto, Buschiazzo se ofreció voluntario para ocupar ese lugar con el argumento de la misión se la habían ordenado primero a él. Completaba la tripulación el sargento mecánico de aviación Horacio Raúl Di Motta.

Se trataba de una misión prácticamente suicida. En primer lugar porque los pilotos de Ejército no estaban instruidos para llevar a cabo operaciones sobre el mar, y en segundo, porque el helicóptero, totalmente indefenso, tampoco estaba equipado para ese tipo de tareas y quedaría completamente a merced de la aviación y de la artillería naval enemiga.

Minutos antes de las 4 de la tarde despegó desde el hipódromo de Puerto Argentino el SA330 PUMA matrícula AE-505 piloteado por Fiorito, con condiciones atmosféricas pésimas. Poco después fue derribado por un misil Sea Dart disparado desde la fragata misilística británica HMS “Coventry”. El helicóptero no tenía ninguna posibilidad de escape ante ese tipo de misil. El día anterior había sido el cumpleaños de la madre de Fiorito.

Los restos de la aeronave y de sus tripulantes nunca fueron encontrados y se presume que pueden haber caído al mar en proximidades de la Isla de los Leones Marinos.

Fiorito, Buschiazzo y Motta fueron vengados de alguna manera. La fragata Coventry se hundió el 25 de mayo de 1982 alcanzada por dos bombas de 250 kilos, arrojadas por aviones Skyhawk de nuestra Fuerza Aérea piloteados por el primer teniente Mariano Velasco y por el alférez Leonardo Barrionuevo,

En mayo de 2019 el helipuerto presidencial que se encuentra ubicada a un costado de la Casa Rosada fue bautizado con el nombre de Roberto Mario Fiorito

Gloria y honor a nuestros héroes de Malvinas.

Jorge Tisi Baña 

viernes, 1 de abril de 2022

Gloria eterna a los Héroes de Malvinas, ignominia eterna a los usurpadores británicos

 



Hay tres cosas por las que vale la pena dar la vida: Dios, Patria y Familia. Los oficiales y soldados del Ejército Argentino dieron la vida por Dios, por la Patria y por la Familia. Por Dios, porque dieron la vida por la Patria y quien da la vida por la Patria, la da por Dios, Quien es el que nos dio la Patria; dieron la vida por la Patria, porque la Patria era mancillada continuamente por los usurpadores británicos, desde el día en que a punta de pistola y haciendo uso de la fuerza, injusta y armada, ocuparon ilegalmente el suelo patrio, nuestras Islas Malvinas; dieron la vida por la Familia, porque quien agrede a Dios y a la Patria, está agrediendo a la Familia, creación de Dios y núcleo central de la Nación Argentina que puebla la Patria.

Por haber dado la vida por Dios, la Patria y la Familia, nuestros valientes soldados argentinos reciben el premio inmortal de ser considerados Héroes de la Patria, porque derramaron su sangre para lavar la afrenta que sufría nuestra Patria a manos del invasor y usurpador inglés. Pero también podemos decir que son santos, porque dieron su vida por la Patria y el que da la vida por la Patria la da también por Dios y Dios premia, a quien le ofrenda su vida, con la vida eterna en su Reino, el Reino de Dios, Reino de paz, de alegría, de justicia, de santidad.

Los soldados argentinos que combatieron en Malvinas son por lo tanto Héroes y Santos y una Nación que tiene Héroes y Santos debe sentirse orgullosa, porque los Héroes y los Santos representan lo mejor del ser humano, la flor y nata de la Nación.

Al recordar la Gesta de Malvinas, honramos la memoria de nuestros valientes soldados argentinos caídos en combate, cuya sangre regó el suelo malvinense. Sus cuerpos descansan en la turba de las Islas Malvinas, pero sus almas vigilan desde el Cielo, más alto que las estrellas, porque están junto a Dios Trino y al Cordero y desde el suelo, con su sangre derramada en la turba malvinense y desde el Cielo, con sus almas en alegre y gloriosa contemplación del Cordero de Dios, nos dicen, en lo más profundo de nuestros corazones: “Las Islas Malvinas fueron, son y serán argentinas”.