Nuestra Señora de Malvinas
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domingo, 25 de junio de 2023

viernes, 7 de junio de 2019

Aniversario de la Defensa de Puerto Argentino


JUEVES, 6 DE JUNIO DE 2019
ANIVERSARIO DE LA DEFENSA DE PUERTO ARGENTINO

Desde el día 3 de junio la artillería enemiga ejecuta concentraciones sobre el Regimiento de Infantería 4 y el Regimiento de Infantería 7. Se comprueba un incremento substancial del régimen y precisión de sus fuegos.
El enemigo ejecuta ataques aéreos sobre el Regimiento de Infantería 4, el Regimiento de Infantería 7 y Aeropuerto. Un avión “Vulcan” inglés dispara un misil antirradar que deja fuera de combate el radar de tiro de la ADA. Resultan muertos un oficial, un suboficial y dos soldados. Este elemento es reemplazado por otro, transportado desde el continente. Pero, en lo sucesivo, se limita su acción para evitar una nueva detección y ataque por parte del enemigo, lo que redunda en una disminución de la eficacia del sistema.
Se efectúa un nuevo control y censo de población, a fin de verificar la presencia de posibles infiltrados.
Al oeste del Regimiento de Infantería 4 se produce un violento combate entre una patrulla propia y efectivos ingleses apreciados en una sección, los cuales son rechazados. La fracción propia que es apoyada por fuego de morteros, sufre tres bajas, mientras que causa a los ingleses dos muertos y heridos que éstos transportaban en su repliegue.
Otros efectivos enemigos importantes detectados en la zona de “Murrel Bridge”, son rechazados por el fuego de la Compañía B del Regimiento de Infantería 6 y Compañía C del Regimiento de Infantería 4.
El día 4, luego de los ataques aéreos de la Fuerza Aérea Argentina sobre “Monte Kent” y “Challenger”, el enemigo disminuye su actividad de fuego, lo que se repite el día 5. No obstante, durante estos dos días, ejecuta fuegos de perturbación en forma sistemática, y continúa realizando numerosos movimientos de helicópteros. Se detectan vehículos blindados en la zona de “Monte Challenger”.
Patrullas propias informan sobre la presencia de numerosos vivaques en la ladera oeste de “Monte Kent”, e instalaciones logísticas en las zonas de “Estancia Horse” y “Estancia House” (hacia el oeste de “Monte Kent”).
Asimismo, se conoce la aproximación de numerosos efectivos desde el noroeste especialmente en la zona de “Green Patch” y en dirección a “Monte Long Island”.
En el frente del Regimiento de Infantería 4 y Regimiento de Infantería 7, el enemigo intenta infiltrar efectivos de exploración durante la noche, los cuales son rechazados por el fuego.
Durante este tiempo, la propia artillería de la posición ha combatido tenazmente buscando neutralizar la acción enemiga.
El fuego se ejecuta, fundamentalmente, con dos cañones pesados de 155 mm y con un régimen de tiro reducido, en razón de la restringida disponibilidad de munición de ese calibre. El Grupo de Artillería 3, que ha adelantado parte de una de sus baterías hacia el oeste, cumplimenta ese fuego.
No obstante, se logra una neutralización poco significativa de la acción enemiga, dado que el alcance de nuestras armas es sensiblemente inferior al de las piezas inglesas. Su capacidad para el cambio inmediato de posiciones, mediante el empleo de helicópteros pesados es otro factor importante a considerar, ya que también limita los efectos de nuestro fuego.
El día 5 el intenso fuego de artillería y morteros bate las posiciones argentinas en Cerro “Longdon” (Compañía B del Regimiento de Infantería 7) y “Dos Hermanas” (Compañía C del Regimiento de Infantería 4) con intermitencias durante todo el día. La propia artillería ataca las posiciones enemigas en Cerro “WALL” y “Challenger”, “Murrel Bridge” y zona de “Saddle Back”.
Una operación helitransportada enemiga, al sudoeste del monte “Harriet” (Compañía B del Regimiento de Infantería 4 y la Compañía de Comando) es rechazada por fuego de armas automáticas, artillería y morteros. Los efectivos aprestados para ejecutar un contraataque no son empleados, pues los medios ingleses se repliegan ante la efectividad del fuego propio.
Se ejecutan tres ataques aéreos con bombas sobre distintos sectores de la posición. Particularmente en el sector del Regimiento de Infantería 4 se emplean misiles y ametralladoras.
La Compañía C del Batallón de Infantería de Marina 5 ocupa sin novedad la nueva posición ordenada por el Comandante Argentino “Puerto Argentino”.
A las 21.00hs, el Comandante Conjunto expone ante los comandos superiores a sus órdenes, las conclusiones de los estudios que ha ordenado a su Estado Mayor para la proposición al Centro de Operaciones Conjuntas de una operación sobre la espalda de los ingleses, la que podría cambiar el curso de los acontecimientos.
Adelanta su intención de enviar al Continente al Jefe de Estado Mayor para exponer el plan y solicitar resolución.
Durante la noche, los cañoneos navales son particularmente intensos entre las 23.00hs y 03.30hs, causando daños y bajas importantes.
El día 6 por la mañana, se producen nuevos ataques navales ingleses sobre el Regimiento de Infantería 7, y ataques aéreos sobre el Regimiento de Infantería 3 y el Batallón de Infantería de Marina 5, que se repiten al caer al mediodía.
A la noche se detectan numerosos vuelos de helicópteros hacia el oeste.
En las primeras horas de la tarde, una patrulla del Regimiento de Infantería 4 que protege las tareas que ejecutan los ingenieros de Infantería de Marina, frente al Cerro “Dos Hermanas”, entra en combate con una facción inglesa de efectivos equivalentes a una Sección que se ha infiltrado hasta la ladera del cerro. Se combate a distancias próximas, inclusive con granadas de mano. Finalmente, el enemigo se repliega después de sufrir, al parecer, bajas. También los efectivos propios sufren bajas.
Se ordena la infiltración de una patrulla de comandos detrás de las líneas enemigas, en la zona de “Murrel Bridge” para obtener información.
Durante la noche, el enemigo incrementa su cañoneo naval empleando naves desde el norte de la Península de “Fressinet” (Bahía de la Anunciación). Este fuego se concreta particularmente sobre las posiciones del Regimiento de Infantería 4 y Regimiento de Infantería 7, adquiriendo, por momentos, características de fuego de preparación. Se producen bajas y daños.
El Comandante Conjunto Malvinas solicita al Centro de Operaciones Conjuntas autorización para el viaje de su Jefe de Estado Mayor, un oficial de inteligencia y un oficial de operaciones, para exponer la situación, reiterar pedidos de apoyo ya efectuados y explicar sus planes para la continuación de las operaciones.
Fuente: Informe Oficial del Ejército Argentino.

http://www.fotolog.com/ejercitonacional

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PUBLICADO POR EJERCITO ARGENTINO EN 7:21 
(https://ejercitonacional.blogspot.com/2019/06/aniversario-de-la-defensa-de-puerto.html?fbclid=IwAR3tCp1Q2aRnlAJmCACezlylvUHNlvRxnf8sNNQsjdVg2Wu3UFifzLT_x-g)

lunes, 1 de abril de 2019

Perdimos una batalla, pero las Malvinas son Argentinas por siempre


El glorioso pabellón celeste y blanco, el manto de Nuestra Señora de Luján, la Bandera Argentina, flamea orgulloso en Puerto Argentino, el 2 de Abril de 1982. Y flameará nuevamente, esta vez para siempre, cuando los usurpadores ingleses sean expulsados de nuestras sagradas Islas Malvinas.


          El 2 de Abril de 1982 se convirtió, para la Nación Argentina, en uno de sus días más gloriosos jamás registrados en su historia: por primera vez, su territorio nacional volvía a ser restituido en sus dimensiones originales y por primera vez, luego de muchos años de afrenta por parte de Inglaterra, la Patria era restituida en su honor: el glorioso Ejército Argentino, con todas sus Fuerzas integrantes, desalojó a los piratas y usurpadores ingleses de las Islas Malvinas, izando nuestra Bandera Nacional en Puerto Argentino. El 2 de Abril de 1982, el día más glorioso y patrio de nuestra historia reciente, un grupo de valientes soldados argentinos desalojó a los usurpadores ingleses, para luego izar el manto celeste y blanco, nuestra insignia nacional y entonar orgullosos el himno nacional argentino. Nuestro glorioso Ejército Argentino recuperó las Islas Malvinas el 2 de Abril de 1982, izó la Bandera Nacional en Puerto Argentino y así lavó la afrenta que nuestra Patria sufría desde el infame día en que los filibusteros ingleses nos las robaron.
Nuestra Bandera Nacional, el manto celeste y blanco de Nuestra Señora de Luján, habría de flamear hasta el día en que, por la superioridad tecnológica de los usurpadores británicos y por la ayuda prestada por los traidores e infames chilenos, los piratas ingleses hicieron lo único que saben hacer a lo largo de la historia: robar tierras ajenas. Los ingleses construyeron su imperio tal como se apropiaron de nuestras Islas Malvinas, por dos veces: a punta de pistola, como bucaneros, como filibusteros, como vulgares ladrones y asesinos.
          Como consecuencia de haber perdido la Batalla de Puerto Argentino, por los factores mencionados –la superioridad tecnológica de los filibusteros ingleses, sumada a la artera puñalada por la espalda que nos infligieron los chilenos, supuestos “hermanos sudamericanos”-, la afrenta continúa porque los piratas y bucaneros volvieron a robarnos las Islas, y la afrenta a nuestra Patria continuará mientras pise el sagrado suelo patrio malvinense una sucia bota inglesa; sin embargo, la Historia no ha terminado y puesto que nuestro Ejército Argentino tiene como Generala a la Virgen Victoriosa, les advertimos a los ingleses: salgan de donde no les pertenecen, devuelvan a nuestra Patria nuestras Islas Malvinas y pidan perdón a nuestra Patria por haber robado de modo infame dos veces nuestras sagradas Islas y retírense para no volver nunca más.
          A los héroes de Malvinas que descansan en la turba malvinense, a los que reposan en el fondo del Atlántico Sur, en el Mar Argentino, a los que sobrevivieron, les agradecemos de todo corazón las entregas de sus vidas y desde nuestro puesto de lucha cotidiano les decimos que no los olvidamos, que sus entregas gloriosas no fueron en vano y que algún día regresaremos a nuestras Islas Malvinas para nunca más retirarnos, porque perdimos una batalla, pero no la guerra: ¡las Islas Malvinas fueron, son y serán argentinas!
          A Dios Uno y Trino, nuestro Dios y Señor; a la Virgen Victoriosa, Generala del Ejército Argentino; al Ángel Custodio de Argentina; a los Héroes de Malvinas, que vigilan nuestras Islas desde lo alto del cielo, les pedimos que nos asistan en la guerra que todavía no ha terminado, para que algún día, no muy lejano, nuestro glorioso pabellón nacional, el manto celeste y blanco de Nuestra Señora de Luján, vuelva a flamear, esta vez para siempre, en nuestro amado Puerto Argentino.