Nuestra Señora de Malvinas
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martes, 30 de abril de 2024

Soldados argentinos en el Operativo Independencia

 


Soldados argentinos en el Operativo Independencia
Gracias al Operativo Independencia se erradicó parte de la peste castro-comunista de nuestra Patria.

Hoy más que nunca, nuestra Patria necesita de la unión de todos los argentinos que la amamos, para que no sea presa de los que quieren apropiarse de ella y partirla por el medio. ¡Despertemos argentinos frente a la agresión que sufre nuestra Patria, como en los tiempos de Obligado!

viernes, 24 de febrero de 2023

Gloria eterna a los Héroes de la Patria que lucharon contra la subversión armada

 


Tucumán, Operativo Independencia, 1975


Tucumán, Operativo Independencia, 1975


Tucumán, Operativo Independencia, 1975


Tucumán, Operativo Independencia, 1975







lunes, 20 de abril de 2020

Hace 45 años comenzaba en Tucumán el Operativo Independencia

El gobierno de María Estela Martínez de Perón ordenó el uso de las fuerzas militares para la represión y el "exterminio" del foco guerrillero del Ejército Revolucionario del Pueblo en territorio tucumano. A fines del 75', el Operativo se extendería a todo el país.
Menéndez, Videla y Bussi. Foto: Archivo Histórico de la Provincia de Tucumán

El 9 de febrero de 1975 se iniciaba en cumplimiento del Decreto 261 del Poder Ejecutivo Nacional el Operativo Independencia en los cerros tucumanos. El mismo aseguraba la participación de 5 mil efectivos de la V Brigada de Infantería, la Policía Federal y a Gendarmería Nacional bajo el comando del general Adel Vilas. En diciembre, sería reemplazado por Antonio Domingo Bussi.

El objetivo del Operativo Independencia era “neutralizar y/o aniquilar” el accionar de lo que se definía como “elementos subversivos” en la Provincia de Tucumán. Las Fuerzas Armadas instalaron en la provincia un régimen de terrorismo de Estado con violación masiva de derechos humanos, desapariciones forzadas y el establecimiento de centros clandestinos de detención.

En marzo del 74', el Ejército Revolucionario del Pueblo puso en funcionamiento un frente rural en el sur de nuestra provincia. Así comenzó a funcionar la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez, que contaba con 50 miembros.

El decreto 261 establecía que “el comando general del Ejército procederá a ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actúan en la provincia de TUCUMÁN”. Luego se haría extensiva a todo el territorio nacional.

En el Operativo Independencia se implementaron un conjunto de prácticas ilegales como secuestros, ejecuciones sumarias, torturas en espacios clandestinos de encierro y desaparición de cadáveres. Se considera que Tucumán fue el "laboratorio" del terrorismo de Estado en la Argentina.

Vilas pasó a ser la autoridad política de la provincia, sumando apoyo de la dirigencia política y sindical y de la sociedad civil. La estrategia estuvo basada en la eliminación de las bases de apoyo de los guerrilleros en la ciudad, extendiendo el margen de acción mucho más allá de las operaciones en el monte.


"Con la mira puesta en erradicar al “marxismo”, la represión se extendió a los colegios, la Universidad Nacional de Tucumán, diferentes iglesias y sindicatos combativos. Al tiempo que se avanzaba en las tareas de inteligencia sobre la población, el Ejército buscó el apoyo de los habitantes del monte mediante una campaña de “acción cívica”, o sea, de obras de bien público vinculadas a la educación, la salud, el deporte y la ayuda social. En un trabajo en conjunto realizado con el Ministerio de Bienestar Social a cargo de José López Rega, se inauguraron centros asistenciales, se llevaron adelante campañas sanitarias, se repararon escuelas, se repartieron alimentos, útiles y se dieron subsidios", apunta Esteban Damián Pontoriero en Infobae.

El Ejército ocupó la ciudad y las regiones rurales, evitando internarse en la selva, cortando suministros y deteniendo militantes cuando descendían al llano. La Compañía estuvo así imposibilitada de establecer contactos políticos y logísticos con la ciudad y el monte.

Esto se intensificaría tras el golpe del 24 de marzo de 1976 y no se detendría hasta el "aniquilamiento completo". En septiembre del 77', el general Jorge Rafael Videla, a cargo del gobierno de facto (1976-1981), celebró la “victoria en la guerra contra la subversión” en Tucumán. La estrategia represiva y el exterminio del Operativo Independencia se extendió a todo el país a fines de 1975.

En 2017, en el marco de la causa por el “Operativo Independencia”, el Tribunal Oral Federal de Tucumán impuso prisión perpetua a seis imputados y fijó penas de 4 a 18 años para los otros cuatro condenados. Siete imputados fueron absueltos. El 9 de diciembre de 2019 comenzó el juicio por el “Operativo Independencia II”.


(https://www.eltucumano.com/noticia/actualidad/261446/hace-45-anos-comenzaba-en-tucuman-el-operativo-independencia?fbclid=IwAR3qq8yPAvAdLBXbBQ8GFQ8Sqll7PjiorMW0bqPeU3jC_nLRGp6sxBIOZKc)

viernes, 11 de octubre de 2019

El primer combate en el monte tucumano

En febrero de 1975 comenzaba la "Operación Independencia" contra la guerrilla.

A comienzos de 1975, en Tucumán, la guerra revolucionaria iniciada una década antes por las bandas guerrilleras dio un salto cualitativo.
Desde el año anterior el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) de Mario Roberto Santucho había apostado una “Compañía de Monte” para operar en la provincia norteña con la intención de separarla del resto del país y buscar el reconocimiento internacional del territorio seccionado. En respuesta a ese desafío, el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón tomó la decisión a fines de 1974 de eliminar la amenaza. Por decreto ordenó a las Fuerzas Armadas la misión de “neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos” en la zona. Nacía así la “Operación Independencia”.
Hace 44 años se libró el primer combate de aquella campaña. Fue el 14 de febrero de 1975 en el río Pueblo Viejo, unos 60 kilómetros al sudoeste de la capital provincial. Un Equipo de Combate (EC) del Ejército compuesto por unos 60 hombres, de regreso de una misión de exploración bordeando el curso de agua de oeste a este, se topó con una columna del ERP de entre 20 y 30 insurrectos que parecía retirarse del sector de norte a sur.
Al frente del destacamento militar iban un cabo 1° y el Teniente Rodolfo Richter. Más atrás avanzaban el jefe del EC, capitán Juan Carlos Jones, y el Teniente 1° Héctor Cáceres. No era habitual ese orden de marcha, con los cuadros en posición tan avanzada. Pero el Ejército lo había dispuesto así para desmentir la propaganda del ERP que acusaba a los oficiales de esconderse en la retaguardia para exponer a los soldados.
Eran cerca de las 17 de una tarde calurosa y húmeda cuando Richter, quien al igual que Cáceres era paracaidista y “comando”, divisó un guerrillero al frente. De inmediato se lanzó a perseguirlo haciendo fuego con su fusil. Pero en la veloz carrera no percibió a un segundo subversivo oculto que le disparó un escopetazo por la espalda. Gravemente herido, Richter quedó tumbado, pidiendo auxilio.
Detrás de él marchaba Cáceres. Richter pensó que, al verlo herido, esperaría el momento oportuno para acercarse. Pero Cáceres no esperó. Sin dudarlo se arrojó cuerpo a tierra al lado del oficial herido mientras arreciaba el tiroteo entre las vanguardias de las dos formaciones. Ese indudable acto heroico tuvo un alto precio. Un disparo de FAL hirió a Cáceres en el hombro, atravesó el omóplato y fue directo al corazón. El teniente 1° emitió un quejido y quedó muerto. Tenía 29 años y se convirtió en el primer oficial del Ejército con aptitud de “comando” caído en combate.
El enfrentamiento fue intenso pero breve. Ante el despliegue del Ejército y el apoyo de helicópteros, los guerrilleros se replegaron dejando dos muertos sobre el terreno. Los militares habían sufrido un muerto, y tres heridos, uno de ellos, Richter, de extrema gravedad.
Había recibido diez perdigones de escopeta: dos fueron al pulmón, uno pegó en la columna y los demás se alojaron en otras partes del cuerpo. Por causa de esas lesiones quedaría paralítico para el resto de sus días. Tenía entonces 26 años.
Así terminó el primer combate en el monte contra la guerrilla de izquierda. El heroísmo del capitán post mortem Héctor Cáceres cayó en el olvido, mientras que cuatro de los oficiales que se batieron ese día de hace 44 años hoy están presos, acusados de presuntos delitos de lesa humanidad por acciones posteriores. Richter, en tanto,  permaneció en el Ejército hasta 1991, cuando con el rango de teniente coronel se retiró para dedicarse al estudio y la docencia universitaria.
Con mucho esfuerzo, y después de atravesar exigentes programas de rehabilitación, el impetuoso “comando” pudo recibirse como licenciado en ciencia política, para luego ser ayudante de cátedra y profesor. Escribió además dos libros, uno en coautoría con el ex miembro del ERP, Carlos Gabetta, en el que estampan sus visiones discrepantes sobre la violencia setentista.
Richter no reniega de su pasado militar, al que recuerda con el orgullo de haber pertenecido a un Ejército que tenía una misión que cumplió con coraje y eficacia. Su inquietud está dirigida más bien a los derrotados que, con obstinada laboriosidad, no dejan de reescribir la historia del interminable conflicto de los años ’70.
“El problema -se lamenta- es que un día venga un tipo y me diga: ‘Rodolfo, vos te caíste en la bañadera, estás en la silla de ruedas porque te caíste en la bañadera, vos no combatiste nunca, no existió la Operación Independencia’. Y a eso van. Me están cambiando la historia y no quiero que cambien la historia que yo viví”.
(*) Autores de "El otro demonio", cuyo capítulo 7 está dedicado al Teniente coronel Richter.