Nuestra Señora de Malvinas

viernes, 13 de noviembre de 2020

Argentina en guerra contra la subversión apátrida: uno de los últimos atentados terroristas



 El 13 de noviembre de 1979 fue uno de los últimos atentados terroristas de la década del 70.

Cuando estés transitando por Av. 9 de Julio y Arenales, en pleno centro de Buenos Aires, pensá en estas víctimas: el Dr. Francisco Soldati, Director titular del Banco de Crédito Argentino, y su chofer y custodio, el cabo Ricardo Manuel Durán, fueron brutalmente asesinados en esa esquina.

En la mañana de ese 13 de noviembre, Soldati viajaba con Durán por Arenales, y cuando estaban por tomar la Avenida 9 de Julio una camioneta chocó su auto. De ahí descendieron terroristas de Montoneros que ametrallaron el Torino del empresario y luego le arrojaron granadas, que estallaron y provocaron que los pasajeros murieran carbonizados.

El cabo Durán se había casado hacía un mes.

Uno de los terroristas, por su parte, había desertado del Ejército (Enrique Horacio Firelli) y había sido denunciado como desaparecido por su padre. Otro de ellos había hecho uso de su derecho de opción de salida del país hacia Perú, y había vuelto clandestinamente (Remigio Elpidio González), hoy es recordado como asesinado en el Parque de la Memoria. La terrorista mujer había sido amnistiada por Cámpora en 1973 (María Selmira Videla).

CELTYV reclama Justicia, Verdad y Reparación para el Dr. Francisco Soldati y el cabo Durán, acompaña y abraza a sus familias y te pide que si este hecho te parece tan absurdamente injusto como a nosotros, compartas y difundas esta historia.

Argentina en Guerra contra la subversión apátrida. Muerte del Teniente Roberto Carbajo

 



ARGENTINA EN GUERRA. 1959-1990 GUERRA ANTISUBVERSIVA: EL 12 DE NOVIEMBRE DE 1974, LUEGO DE QUE EL PODER OBRERO Y POLÍTICO ARGENTINO HOMENAJEARA Y DEMOSTRARA TODO SU APOYO AL EJÉRCITO ARGENTINO POR SU COMBATE DE ANIQUILACIÓN CONTRA LA SUBVERSIÓN (COSA QUE HOY SE HACEN LOS OLVIDADIZOS EN EL PODER OBRERO, POLÍTICO, JUDICIAL Y MEDIÁTICO), Y MIENTRAS EL TERRORISMO ATACABA A LOS NIÑOS EN LAS ESCUELAS, EXTREMISTAS ASESINAN AL TENIENTE 1° ROBERTO EDUARDO CARBAJO DELANTE DE SU SEÑORA ESPOSA E HIJOS 

  El 12 de noviembre de 1974, en la localidad bonaerense de San Nicolás de los Arroyos, y siendo aproximadamente la hora 20:00, el Teniente 1° Roberto Eduardo Carbajo del Ejército Argentino llegaba a la casa de su suegro, el escribano Roberto Espinosa Viale, cuyo domicilio se encontraba situado en Belgrano y Guardias Nacionales. Sin que el militar se percatara cuatro extremistas que aguardaban dentro de un automóvil Peugeot patente B-1.002.255 color amarillo estacionado en la segunda arteria mencionada se le acercaron y abrieron fuego desde corta distancia, justo en el momento que Carbajo descendía de su automóvil Ford Falcon patente B-1.023.659 mientras su esposa, María Inés lo esperaba parada en la vereda junto a sus hijitos. Al verse víctima del ataque,  Carbajo intentó extraer el arma que portaba para defenderse, pero la rapidez con que actuaron los asesinos no le permitió defenderse, y cayó sobre la calle alcanzado por varios impactos de balas de grueso calibre, en tanto los asesinos huían por Guardias Nacionales, desapareciendo por León Curuciaga. El hecho que conmocionó a la sociedad argentina, fue noticia a nivel nacional, y nota principal en varios Medios al día siguiente, debido a las circunstancias y brutalidad con que se cometió, y el contexto, que hoy los Medios ocultan y los poliíticos e inJusticia en argentina callan.

  Y es que este hecho ocurrió, COSA QUE HOY OBVIAN LOS PARTIDOS POLÍTICOS, SINDICATOS, MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y GOBIERNO EN ARGENTINA, en una jornada trascendental que la entera sociedad argentina, en su conjunto, daba en su lucha contra el flagelo extremista castroguevarista enemigo de la Nación Argentina, o sea contra los criminales victimarios que atacaban a la Argentina pero que son los que hoy se victimizan y gobiernan Argentina, ya que mientras tanto en Buenos Aires, en aquel mismo momento la CGT y las 62 Organizaciones homenajeban al Ejército Argentino en la plaza de armas del Edificio Libertador (tal cual vemos en imágenes y tapas de diarios), siendo que en la ocasión el teniente general Leandro Anaya junto al secretario general de la CGT, Segundo Bienvenido Palma, hicieron claras referencias a cual era la postura institucional argentina, tanto del movimiento obrero como de las Fuerzas Armadas, apoyando el accionar del gobierno argentino y de las Fuerzas Armadas en contra de la subversión, y haciendo clara referencia y condenando el asesinato del Teniente 1° Carbajo tan pronto se tomó conocimiento del mismo luego del acto. Estaban presentes, por parte del estamento político y el Poder Ejecutivo Nacional, los ministros

de Trabajo y Defensa, Ricardo Otero y Adolfo M. Savino, y también representando al poder obrero Casildo Herrera de las 62 Organizaciones durante ese homenaje que las centrales obreras le rindieron a las Fuerzas Armadas ese 12 de noviembre de 1974, que rápidamente acompañaron con una solicitada de la CGT en apoyo del accionar del Ejército que se publicó en todos los grandes Medios al día siguiente, y donde ya hacía clara alución al asesinato del Teniente 1° Carbajo, señalando que "Ayer honramos a estos héroes que vistiendo el uniforme de la Patria cayeron por ser guardianes de nuestra soberanía como pueblo y como nación. Y ahora pensamos que, cuando rendimos ese homenaje, Carbajo aún vivía, que él y sus pequeños hijos sabían que existía una hermandad que nadie podía destruir.

  En estos momentos este joven oficial se incorporó a la nómina de aquellos héroes. SUS HIJOS QUEDARON HUÉRFANOS POR EL ODIO DE ESOS ANTIPATRIA QUE PRETENDEN SOMETERNOS. Los trabajadores tenemos a otros chicos como esos, huérfanos también por la acción de estos contrarevolucionarios que matan para servir a sus amos.

  Pero la criatura que vio morir junto a ella a ese soldado al que abatió el odio sin razón, como los hijos de nuestros compañeros, que vieron caer a sus padres segados por la violencia de los mercenarios, deben saber que ninguno de estos crímenes habrá de quebrar esa hermandad y esa unidad que hará fructificar una Argentina donde habrá de imponerse la paz y donde no tendrán cabida estos infames criminales que carecen de Patria y de Dios".

  Estos hechos se daban en un contexto de imparable ofensiva extremista, que por esas fechas, además de haberle declarado la guerra a la Argentina, habían llegado al extremo de amenazar publica y oficialmente contra la vida de los niños argentinos, y los terroristas comunistas secuestraban a los niños que iban a las escuelas (ver enlace adjunto), asolando a la sociedad y a las democráticas autoridades de gobierno elegidas por el 62% de los votos. 

  Cuatro días más tarde, al llevarse a cabo en el mismo lugar el acto conmemorativo por el 163º aniversario del Estado Mayor del Ejército, quien era su titular en aquellas fechas, el general Don

Jorge Rafael Videla, que estaba acompañado por el general Anaya, hizo uso de la palabra refiriéndose a la guerra contra la subversión, y nuevamente hubo un total respaldo político, sindical, obrero, popular para el accionar militar, todo reconocido por los Medios de comunicación que hoy niegan esa realidad.

  El Teniente 1° Roberto Eduardo Carbajo había nacido el 2 de octubre de 1943 en la localidad de Tostado, Provincia de Santa Fe, e ingresó en el Colegio Militar de la Nación el 7 de marzo de 1962, egresando con el grado de Subteniente del arma de Ingenieros. Estaba casado y tenía dos pequeños hijos, Sofía de 5 añitos y Aníbal de 2 añitos de edad. Su último destino en el Ejército fue el Batallón de Ingenieros de Combate 101, con asiento en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, lugar donde fue emboscado y asesinado. Fue ascendido post mortem al grado de Capitán.

  Este oficial formaba parte de una lista de Oficiales del Ejército Argentino sentenciados a muerte por parte de la mafiosa organización terrorista ERP-PRT (Ejército Revolucionario del Pueblo-Partido Socialista de los Trabajadores, que llegó a atentar contra el Coronel Jorge Oscar Grassi, el Teniente 1º Luis Roberto Brzic, el Capitán Miguel Ángel Paiva, el Mayor bioquímico Jaime Gimeno, el Teniente 1º Juan Carlos Gambandé, el Teniente coronel médico José Francisco Gardón, el Mayor Néstor Horacio López, el Teniente 1° Ciro Ahumada que logró salvar su vida pero resultando herido, y apenas unos días más tarde del asesinato del Teniente 1° Carbajo asesinarían al Capitán Humberto Viola y a su pequeña hijita María Cristina, y dejando herida de gravedad a su otra hija María Fernanda.

  Como advertimos, a nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad, o sea a nuestros militares y policías, a nuestros uniformados, cuando las papas quemaban quienes hoy reniegan de ellos, los homenajeaban y los apoyaban porque los necesitaban, y golpeaban las puertas de cuarteles y comisarías porque aquellos victimarios terroristas de ayer, que hoy gobiernan Argentina afirmando que eran víctimas, andaban haciéndole la guerra a la Argentina, asesinando, secuestrando a los niños que iban a las escuelas... Los que ayer golpeaban las puertas de cuarteles y comisarías para pedir protección, que homenajeaban y apoyaban a militares y policías, ya no honran ni consideran héroes que vistiendo el uniforme de la Patria a los "guardianes caídos por nuestra soberanía", ya no piensan más que cuando rendían esos homenaje los Carbajo, Viola, Gambandé, Gimeno, Brzic "aún vivían, y que ellos y sus pequeños hijos sabían que existía una hermandad que nadie podía destruir"; tampoco piensan más que "SUS HIJOS QUEDARON HUÉRFANOS POR EL ODIO DE ESOS ANTIPATRIA QUE PRETENDEN SOMETERNOS", ni que aquellos "asesinos contrarevolucionarios que matan para servir a sus amos" son los mismos que hoy gobiernan, a pesar que "odiaban sin razón" y eran unos "mercenarios", a quienes les decían que "ninguno de esos crímenes iban de quebrar esa hermandad y esa unidad que hará fructificar una Argentina donde habrá de imponerse la paz y donde no tendrán cabida estos infames criminales que carecen de Patria y de Dios"; les permitieron quedar impunes, quebrar todo, les dieron cabida, acusan hoy de odio a quienes fueron las víctimas (o apoyan a esas víctimas) de aquellos odiadores, y han destruido por completo todo lo que se ganó con tanto sacrificio luchando contra el enemigo de Argentina.

  Sin Memoria no hay Justicia, y como advertimos en Argentina de parte del Estado y los Medios de comunicación la Memoria y Justicia no forma parte de su léxico, ¿y cómo no va a ser así? Si los mismos terroristas de ayer, hoy son parte del Gobierno, Justicia y Medios argentinos... Los apátridas, los corruptos y terroristas que gobiernan Argentina desde 1983 ¿te contaron otra cosa? ¡TE MINTIERON!...

CAPITÁN ROBERTO EDUARDO CARBAJO, ¡SALUDO UNO!

▪️ Imágenes

•1: Teniente 1° Roberto Eduardo

Carbajo.

•2: Tapa del diario Clarín, donde se daba cuenta del asesinato del Teniente 1° Carbajo, y del contexto de terror que se vivía en Argentina, DONDE LAS FUERZAS ARMADAS DEBÍAN CUSTODIAR LAS ESCUELAS PARA QUE LOS TERRORISTAS (que hoy gobiernan en Argentina) NO PUEDAN SEGUIR SECUESTRANDO NIÑOS

•3: El teniente general Leandro Anaya junto al secretario general de

la CGT, Segundo Bienvenido Palma. A la izquierda los ministros

de Trabajo y Defensa, Ricardo Otero y Adolfo M. Savino, junto a ellos Casildo Herrera de las 62 Organizaciones durante el homenaje que las centrales obreras le rindieron y apoyarom a las Fuerzas Armadas en su lucha contra la subversión, el 12 de noviembre de 1974, el mismo día que los terroristas que hoy afirman ser víctimas, asesinaron al Teniente 1° Carbajo delante de su familia (foto diario La Nación)

•4: El día que asesinaron al Teniente 1° Carbajo en San Nicolás, en la ciudad de Buenos Aires, la CGT y las 62 Organizaciones homenajeron al Ejército Argentino en la plaza de armas del Edificio Libertador (foto diario La Nación)

•5: Solicitada de la CGT y las 62 Organizaciones homenajeando y apoyando el accionar de las Fuerzas Armadas Argentinas, y donde se hace clara referencia al asesinato del Teniente 1° Roberto Eduardo Carbajo, y que publicada en los diarios más importantes del país el 13 de noviembre de 1974 (foto diario La Nación)

•6: Cuatro días después del crimen del Teniente 1° Carbajo, el 16 de noviembre de 1974, se llevó a cabo en el mismo lugar del acto homenaje y de apoyo a las Fuerzas Armadas, el acto conmemorativo por el 163º aniversario del Estado Mayor del Ejército. Su titular, el general Don Jorge Rafael Videla hizo uso de la palabra refiriéndose a la guerra contra la subversión. A la izquierda, en primer lugar, el teniente general Anaya. Nuevamente las instituciones políticas y obreras, la sociedad, a pleno apoyaron a las Fuerzas Armadas y en contra de la subversión (foto diario La Nación)

En medio de una ofensiva de terror donde los subversivos que hoy gobiernan, en plena democracia, secuestraban a los niños que iban a las escuelas, el 7 de noviembre de 1974 es emboscado y asesinado el Mayor Néstor Horacio López del Ejército Argentino:

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1489378587924184&id=746036608925056

24 y 25 de septiembre de 1974, en una seguidilla de ataques extremistas son asesinados dos oficiales, del Ejército Argentino, otro es herido:

https://www.facebook.com/746036608925056/posts/1451269635068413/

El 7 de octubre de 1974, plena democracia, terroristas castroguevaristas del ERP emboscan y asesinan al bioquímico, oficial mayor del Ejército, Jaime Gimeno, cuando salía de su domicilio particular:

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=922121907983191&id=746036608925056

11 de octubre de 1974, 3 extremistas castroguevarista del ERP-PRT emboscan y asesinan al jóven Teniente Juan Carlos Gambandé:

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=924385814423467&id=746036608925056

1 de diciembre de 1974, los "jóvenes idealistas" hacen la "revolución" en plena democracia y asesinando en retaguardia a militares desarmados con sus familias. El "Operativo Independencia" sobrevino como consecuencia de miles de estos hechos, el Proceso sobrevino aún después como consecuencia de miles de estos hechos:

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=784215338440516&id=746036608925056

domingo, 8 de noviembre de 2020

LOS MAPUCHES NO SON UN PUEBLO ORIGINARIO, SON UN INVENTO BRITÁNICO PARA APODERARSE DE LA PATAGONIA

  

La palabra "mapuche" fue creada para un fin específico. Esta voz del antiguo Arauco no corresponde a ningún tipo étnico ni parcialidad, ni familia o cultura. Jamás figuró un solo cacique, capitanejo, una princesa, un gran cazador o guerrero, ni un individuo determinado que fuera conocido como "mapuche", pues a los araucanos, boroganos o huiliches, provenientes de Chile, se los identificó por sus etnias reales y nunca jamás como "mapuches". 

Ningún jefe indígena figuró o combatió como representando a esa arbitraria e interesada designación de "mapuche" que fue totalmente desconocida hasta los años 1902-1903 aproximadamente. Este término fue creado por estudiosos chilenos y agentes ingleses interesados, quienes propiciando la palabra mapuche para aplicarla a los indígenas, tanto de Chile como de Argentina, hacían desaparecer viejas etnias como los pampas, pehuenches o tehuelches, aglutinando bajo el nombre de "mapuches" a todas las parcialidades que eran argentinas, borrándolas de los valles cordilleranos y de la Patagonia, para lograr la posesión de un vasto y fecundo territorio argentino, que en 1818 había sido invadido por araucanos chilenos. La “creación mapuche" igualaba a todos y era y es, una expresión que muchos desprevenidos no llegan a entenderla. Fue un “invento geoestratégico” y hoy es un problema potenciado por intereses foráneos. 

La "cuestión Mapuche" tiene un particular relieve en el planteo geopolítico y geoestratégico de la Patagonia. La supuesta "nación mapuche" abarca una zona que incluye bajo una misma región, una porción de territorio chileno y argentino (en este último caso en la provincia de Neuquén). 

La bandera mapuche es auspiciada por el exterior (especialmente desde Europa) y particularmente desde grupos sectarios religiosos, interesados en la campaña pro-mapuche que en los últimos tiempos se agita permanentemente en los diferentes medios de difusión y culturales de ambos países afectados. Es necesario destacar que algunos sectores chilenos y más allá de sus pretensiones históricas, observan con preocupación la cuestión mapuche, ya que perciben una maniobra interesada "segregacionista" que afectaría a Chile en un ecosistema, que sin considerar la frontera política, es compartido como región geográfica con la Argentina, ya que los territorios reclamados constituyen ecosistemas sobre el sector cordillerano y sobre tierras con recursos naturales de alto valor estratégico. Estas son regiones de baja densidad demográfica, pero atractivas por sus riquezas económicas y recursos naturales donde muchos grupos pretenden instalarse.  

Detrás de dichos reclamos se esconden intereses internacionales que potencian su actitud a partir de un mundo en el cual la degradación ambiental, la explosión demográfica y la escasez de recursos naturales constituyen los principales "nuevos tipos de conflictos". 

Finalmente, las características del conflicto moderno y su dinámica multifuncional permiten concluir que los recursos naturales de los países que los poseen, más aquellos ecosistemas que por su alto valor ecológico constituyen reservas estratégicas, serán las causas que potenciarán el enfrentamiento de intereses extranjeros con intereses nacionales. Asimismo se incentivarán las contradicciones internas de las naciones, en particular aquellas de carácter cultural. En este sentido, el "indigenismo" es un vehículo que, a partir de soportes ideológicos, políticos, financieros y mediáticos proporcionados por países desarrollados, ONG (s) y corporaciones transnacionales, atenta contra la identidad nacional primero y contra la integridad territorial después. 

Utilicemos en toda su plenitud este medio fantástico que la tecnología nos brinda, para revertir la opinión malintencionada de defender a "Pueblos Originarios" que no existieron, como está de moda hoy y a su banderita de colores.

En la foto de la Biblioteca Nacional de Chile, se puede apreciar una foto de 1890, donde dice araucanos y no "mapuches".

Pueden entrar en esta página y se asombrarán de las cosas que van a leer sobre los “mapuches”. 

http://www.mapuche-nation.org/espanol/nosotros.htm 

Fotografía: siglos XIX y XX de memoriachilena – Biblioteca Nacional de Chile. 

Memoria Chilena - Longko y sus dos mujeres, hacia 1890.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Guerra de Malvinas: la desesperada operación inglesa contra el poderío aéreo argentino

 El libro La Guerra Invisible, de Marcelo Larraquy, revela cómo fue la misión de comandos enviada por Margaret Thatcher para violar la zona de exclusión y atacar una base en Río Grande en 1982.

02/11/2020 7:00 


Después del ataque argentino al destructor Sheffield el 4 de mayo de 1982, Margaret Thatcher avaló una proposición de la Marina Real: la eliminación de los misiles Exocet, los aviones Super Étendard y también de sus pilotos, que se alojaban en la base aeronaval de Río Grande. Con la decisión de atacar en el continente, Gran Bretaña rompía la zona de exclusión y el derecho a la “legítima defensa” con el que había justificado el traslado de sus naves al Atlántico Sur.


El Estado Mayor para la Defensa ordenó la operación al jefe del Special Air Service (SAS), brigadier Peter de la Billière, quien a su vez confió la misión “Plum Duff” al capitán Andy Legg, que acababa de cumplir 28 años. Legg quedó al mando de una patrulla de ocho miembros del Escuadrón B del Regimiento 22 del SAS.


El grupo, que se entrenó en la base del SAS en Hereford (Gales) y luego en Escocia, debía explorar la base de Río Grande y atacarla en una acción directa. El Escuadrón B de Legg inició su travesía hacia el continente desde la isla de Ascensión a bordo de un avión Hércules. Lo que sigue es un extracto del libro La Guerra Invisible. El último secreto de Malvinas.(Sudamericana).


Los Super Étendard de la Fuerza Aérea Argentina. Una pesadilla para la flota británica.

Los Super Étendard de la Fuerza Aérea Argentina. Una pesadilla para la flota británica.


(…) El 16 de mayo, siete horas después del despegue, a 17 mil pies de altura, el Hércules fue acoplado por la sonda de otro Hércules y tras dos intentos fallidos logró cargar combustible. Faltaba la mitad del viaje. El piloto les anticipó que había un poco de brisa desde el oeste. Nada de qué preocuparse. El tiempo era bueno. Seis horas después se colocaron sus paracaídas y sus salvavidas y los ocho hombres saltaron desde 370 metros junto a sus armas y las mochilas. Desde el avión después les tiraron las cajas con pertrechos de guerra, que recuperaron en el mar.


La Operación Plum Duff cruzaba al hemisferio sur por primera vez. Estaban dispersados por las olas, a 60 millas al norte de Puerto Argentino, pero todavía lejos del continente. El rescate se demoró. Esperaron más de media hora la llegada del buque de auxilio Fort Austin para levantarlos del agua congelada. Legg lamentó no haber pedido trajes de neoprene para su grupo.


Desde el Fort Austin volaron en helicóptero hasta el Hermes. En el portaviones se conformaría la tripulación que los trasladaría al continente. Se les ofreció a los pilotos del Sea King postularse como voluntarios. Algunos acababan de regresar de la isla Borbón y mantenían el entusiasmo por el éxito de la operación. Pero, si para esa misión habían vuelto al Hermes, la misión Pluff Duff no tenía la posibilidad de llegar al continente y regresar. Era lo más parecido a un sacrificio humano. Y también material. El almirante Woodward ordenó que utilizaran el modelo más antiguo del Sea King. El piloto de mayor graduación del escuadrón de transporte aéreo, Bill Pollock, lo convenció de que les permitiera utilizar la versión más moderna, el Sea King 4.


Legg entendía que en el vuelo al continente se sacrificaría a tres pilotos, al Escuadrón B, además del helicóptero. Pero la superioridad creía que este sacrificio no representaba un costo alto frente a la posibilidad de poner en riesgo el resultado de la batalla. Aunque el éxito de la misión fuera mínimo, el sacrificio debía realizarse.


Para la selección de la tripulación del Sea King fue descartado un comandante por su función jerárquica; también otro piloto, que no tenía la suficiente experiencia, y un tercer candidato que había quedado traumado por una misión en la que había tenido que amerizar.


Un misil Exocet, similar al que hundió al Sheffield.

Un misil Exocet, similar al que hundió al Sheffield.


Uno de los postulantes fue el teniente Richard Hutchings. Se había formado como marino y había entrenado con el SAS. Pollock creía que tendría mayores habilidades que el resto para sobrevivir en el continente. Le pidió que eligiera a otros dos pilotos para completar la tripulación. Hutchings eligió al teniente “Wiggy” Alan Bennet, de 21 años, al que percibía como el más capaz para operar el TANS (Tactical Air Navigation System), y a Michael “Dock” Love, de 22. Ya había realizado siete salidas operacionales.


Pollock dijo que Love estaba asignado para otra misión. (Love moriría dos días después, en la caída de un Sea King, junto a otros veinte miembros del SAS.) Pollock sugirió al suboficial Peter Blaim Imrie, que se había ofrecido porque era joven, soltero y tenía menos que perder que los otros pilotos, según le dijo. Hutchings lo aceptó. La tripulación ya estaba lista. Trasladaría al Escuadrón B del Regimiento 22 a un territorio desconocido. Cuando le presentaron al jefe del comando le resultó familiar. Había compartido con Legg un curso de entrenamiento militar el año anterior.


El capitán del SAS estaba preocupado por el funcionamiento del equipo de comunicación satelital con el que debía tomar contacto con la base de Hereford desde el continente. Se había mojado en el océano y ya no habría tiempo para que se secara. Esa misma noche debían despegar. Esa era la instrucción. Legg se enteraba en ese momento. El Hermes navegaba rumbo al punto de despegue, previsto a 33 millas de la isla Soledad.


“¿Cómo mierda terminé acá?”, se preguntaba Legg. Sentía que los movían como peones, pero no era el primer soldado que tenía la misma sensación. Ni sería el último.


Una carta de despedida

La tripulación del Sea King y el Escuadrón B se reunieron en una sala del portaviones para ajustar los detalles. Legg preguntó al capitán Pollock si había mapas o cartas náuticas de Río Grande, pero el material que este le acercó no era mejor del que ya tenía. Estaban impresos a pequeña escala y no daban información sobre la base.


Legg había llevado imágenes satelitales que habían sido generadas por Estados Unidos sobre el sector chileno de la isla de Tierra del Fuego. No podía llevarlas porque, si caían –y todo hacía presumir que caerían–, dejaría en evidencia la colaboración norteamericana.


Tapa del libro La Guerra Invisible, de Marcelo Larraquy.

Tapa del libro La Guerra Invisible, de Marcelo Larraquy.


Dibujó en un papel los detalles que consideraba relevantes y lo guardó. El vuelo del Sea King sería en línea recta desde el sur de la isla Soledad hasta Río Grande. Hutchings, al principio, calculó que podría dejar al grupo a 19 millas terrestres al norte de la base, cerca de la laguna Miranda, en una estancia. La estancia Las Violetas podría ser el punto alternativo.


El piloto aprovechó para proponerle a Pollock otra opción para salvar el helicóptero. Como el combustible le alcanzaba para llegar a Río Grande y regresar hasta mitad de camino, podría descender sobre una fragata o un submarino, recargar combustible suficiente y volver al portaviones. Pollock desestimó su idea: sería muy peligrosa para la tripulación.


El meteorólogo anticipó que habría niebla en el continente cuarenta y ocho horas más tarde y les sugirió que despegaran en ese momento. Pero los soldados del SAS no ocultaban su cansancio: caían de sueño. Habían dormido muy poco en los últimos tres días.


Objetivo inglés: La base aeronaval de Río Grande.

Objetivo inglés: La base aeronaval de Río Grande.


Pollock consideró, además, que no podrían irse con la ropa mojada. Le propuso a Woodward suspender la operación por un día. El jefe naval aceptó. Legg se alegró porque tendría tiempo para secar su radio satelital, y Hutchings para escribirle una carta de despedida a su esposa. Le dijo que, si él moría, no se torturara guardándole lealtad. “Si llega el hombre correcto, debes aprovechar la oportunidad para ser feliz y disfrutar tu vida al máximo. Espero haber sido un buen recuerdo y un buen ejemplo para nuestros hijos.”


(…) Al día siguiente, el 17 de mayo, el capitán Legg y la tripulación del Sea King se enteraron de un cambio de planes. El Hermes no podía permanecer más tiempo cercano a la costa de las Malvinas porque corría el riesgo de ser impactado por un Exocet. Se decidió que la misión despegara desde el Invincible, que estaba ubicado cerca de la isla Beauchene, 30 millas al sur de la isla Soledad.


En el portaviones los recibió el capitán Jeremy Black. Hutchings le pidió un diccionario inglés español y un oficial lo solicitó por altavoces. Hutchings entendió que la misión al continente dejaba de ser secreta. También consiguieron un hacha, cintas adhesivas y les dieron una sala para continuar con el análisis de la operación. Legg repartió billetes en dólares, libras esterlinas y pesos argentinos y chilenos a sus hombres y a la tripulación. Black les hizo completar una planilla que sirvió de recibo. Después prosiguieron con el repaso de alternativas.


Hutchings planeó un probable descenso más cerca de la costa, en la estancia Las Violetas, a 14 millas terrestres de la base. Estaba marcada en la carta náutica. Chile sería la opción para un aterrizaje de emergencia si un radar llegaba a detectar el vuelo.


Legg prefería que ese segundo punto de desembarco fuese cerca de la frontera, como se había pensado en Hereford: una aproximación a la base desde el oeste. Sería la mejor opción para evitar la captura y completar la misión. ¿Qué harían con el helicóptero luego de que dejara en tierra al Escuadrón B? Lo hundirían bajo tierra o en el agua, eliminarían toda evidencia y después, con la ayuda del agente Edwards, la tripulación partiría hacia Santiago de Chile.


No había más que decir. Los miembros del Escuadrón B fueron ubicándose en silencio en el Sea King, al que se le habían quitado los asientos para agregarle tanques suplementarios de combustible. Había pasado la medianoche. Eran las 0:15 del 18 de mayo de 1982. Se iniciaba la misión hacia el continente. Debían volar 350 millas.


Hutchings calculó que les tomaría un poco más de cuatro horas. Las hélices comenzaron a girar y esperaron que el Invincible, en completa oscuridad y bajo silencio de radio, alcanzara su velocidad máxima para facilitar que el Sea King se elevara. La patrulla del SAS partió sin entusiasmo. Les habían dado trajes naranjas de inmersión fluorescentes por si se accidentaban en el despegue. Después, el portaviones y sus fragatas escoltas Brilliant y Coventry abandonaron la posición y comenzaron a navegar hacia el noreste para unirse a la Fuerza de Tareas.


Las primeras horas del vuelo las hicieron a 15 metros por encima del mar para evitar el radar de Malvinas. Después subieron a 60 metros. La atmósfera interna era tensa, todos estaban ganados por la incertidumbre. Solo se escuchaba el ruido de los motores. Legg se había unido al Regimiento para vivir un poco de aventura y ahora la tenía en exceso; la situación había salido de su control. “¿Cómo mierda terminé acá?”, se preguntaba. Sentía que los movían como peones, pero no era el primer soldado que tenía la misma sensación. Ni sería el último. 

Misil Exocet contra buque pesquero (Armada Argentina)

 


Argentina en guerra contra la subversión apátrida


 


3 DE NOVIEMBRE DE 1997, EN UN INFERNAL TIROTEO DURANTE UN ASALTO AL BANCO CREDICOOP, EN EL BARRIO PORTEÑO DE SAAVEDRA, UN POLICÍA FEDERAL ES ASESINADO Y OTROS TRES SON HERIDOS.

¡NO SE OLVIDEN DEL CABO PRIMERO AYALA!!!

  Parece que fue ayer, pero hace ya más de 20 años, en la cálida mañana del 3 de noviembre de 1997, siendo la hora 10:15, sobre la avenida Ricardo Balbín 4130, casi esquina Donado del barrio porteño de Saavedra, el cabo de la Policía Federal Argentina de 26 años de edad Ernesto Jesús Ayala del numerario de la comisaría 49a apenas iniciaba su servicio diario cuando, de recorrida con su motocicleta de patrulla Guzzi asignada numeral 3654, se detuvo en la puerta del Banco Credicoop, habida cuenta que el policía de facción allí asignado faltaba y la entidad bancaria recién había abierto sus puertas para brindar atención al público.

  Tan pronto descendió del rodado advirtió que el policía de facción, el cabo José Alberto Ortigoza, se aproximaba al banco, ya que el mismo se había desplazado hasta la esquina de Balbín y Machaín, al advertir movimientos de un rodado marca Renault tipo Laguna con varios ocupantes en actitud sospechosa, pero que ya se habrían retirado del lugar.

  Es en ese momento que, mientras Ayala permanecía píe a tierra en la puerta del banco y el otro policía de facción se aproximaba, estando aún a unas tres o cuatro veredas de la entidad bancaria, cuando entre los pocos vehículos que circulaban por Ricardo Balbín, un auto particular Volkswagen Gol con 4 ocupantes a bordo se detienen junto a la motocicleta patrulla de Ayala, y rápidamente descienden, armas en mano, y sin mediar palabra abren fuego contra Ayala, quién sin poder reaccionar más que a intentar desenfundar su arma, es alcanzado por las balas y cae al suelo gravemente herido.

  El cabo Ortigoza que se aproximaba al banco observa la escena y con rapidez desenfunda su arma, se parapeta detrás de un árbol y, para evitar que los delincuentes sigan disparando sobre el ya caído Ayala, les imparte la voz de alto, a modo de atraer el fuego sobre él, enfrentándolos y tratando así de salvar a su camarada, pero para asombro de él 3 de los 4 delincuentes literalmente lo ignoran y casi obviándolo al malherido Ayala pasan sobre él para ingresar al banco, y ello no era un temerario acto de los malvivientes ni un error de su parte.

  A espaldas del policía ya parapetado detrás del árbol y sin que éste lo advierta, reaparece el rodado sospechoso con 4 ocupantes que instantes antes había observado e intentado identificar, que eran la cobertura de los asaltantes del banco, y sin detener la marcha abren fuego por la espalda del desprevenido  policía, quién es alcanzado por las balas pero, no obstante, éste devuelve el fuego y se genera un brutal y desigual enfrentamiento. Mientras los delincuentes que balearon al cabo Ayala ya en el interior al banco, asaltan las cajas, al tiempo que afuera arrecia la balacera.

  Activada la alarma bancaria (por parte del guardia de seguridad que permanecía dentro de la garita blindada y otra cosa no pudo hacer, al estar la entidad colmada de civiles inocentes), en el mismo momento que Ayala es baleado, de inmediato el Comando Radioeléctrico imparte el alerta mediante la frecuencia codificada 25 y varios móviles policiales comienzan a desplazarse con urgencia, convergiendo sobre el objetivo.

  El móvil más cercano es el 149, que casi de inmediato arriba al lugar, desplazándose paralelo a la hoy avenida Parque Goyeneche, del lado de la Estación Saavedra y las vías del Ferrocarril Mitre, por calle Donado arriban a Ricardo Balbín, en la esquina del instituto María Nazareth a metros del acceso a la parroquia Sagrada Familia (ésta casi frente al banco), y detienen su marcha antes de trasponer la avenida, al advertir tanto al vehículo de los delincuentes estacionado con un ocupante junto a la moto de Ayala, y a éste tendido junto al cordón de la vereda en el acceso al banco, como así también el enfrentamiento que se estaba dando unos 20 metros más adelante sobre la misma arteria vial, entre el otro efectivo policial y 4 malvivientes. Los dos ocupantes del móvil, cabo Miguel Selztzer, de 25 años que conducía el mismo, y el subinspector Walter Ostatovichz, de 28, que era encargado del móvil y jefe de Servicio Externo del Cuarto, hacen píe a tierra y se parapetan detrás de las puertas blindadas del Crysler Spirit, pero sin advertir que esa ruta de acceso también estaba cubierta por los malvivientes, y un rodado con otros 3 delincuentes (entre los cuales había una mujer), estaban estacionados en el lugar brindando apoyo a quienes asaltaban el banco, y cuando el móvil policial detuvo su marcha quedaron unos metros delante de estos delincuentes de apoyo. Tan pronto los policías descendieron del vehículo y se parapetaron, fueron atacados por la espalda con fuego de armas de grueso calibre (FAL y escopetas a repetición), que sin problema atravesaron los cristales y puertas blindadas del móvil policial y resultaron alcanzados, pero a su vez comenzaron a devolver el fuego con sus armas (pistolas HP-35 y subfusil FMk-3). 

  La balacera era infernal; el tránsito sobre las avenidas obviamente quedó cortado; los cuatro policías habían sido ya alcanzados por las balas, y tres respondían con energía, mientras Ayala estaba inmovilizado e indefenso por la gravedad de sus heridas.

  Los efectivos no lo sabían, pero se estaban enfrentando a un grupo comando conformado por 11 delincuentes profesionales que tenían bien planificado el golpe, aunque la presencia de Ayala, quién ocasionalmente pasaba por el lugar y notó que faltaba el agente de facción en la puerta del banco, sorprendió a los delincuentes al ocupar su lugar, ya que éstos habían pergeñado un ardid para alejar de la puerta del banco al agente de facción. Todo era un caos, y el enfrentamiento rabioso. El cabo Ortigoza, herido, cuerpo a tierra y apenas cubierto por un árbol, sentía repiquetear las balas de FAL, escopetas y pistolas a su alrededor, mientras cómo podía respondía con su arma reglamentaria y ya comenzando a escasearle la munición; desde el móvil 149 Selztzer y Ostatovichz, también heridos, acorralados en el mismo auto patrulla cuyo blindaje era vulnerado por las balas disparadas con FAL por los delincuentes, y que estaba siendo acribillado, respondían con sus armas. Pero el apoyo estaba en camino. 

  Cuando los delincuentes apenas vaciaron la línea de cajas del banco, sustrayendo 18.501 U$D y 24.660 $ solamente (para calcular el valor actual, un cabo 1° de PFA en esas fechas en mamo percibía un salario de unos 700 a 750 $), y a consecuencia del feroz enfrentamiento que se daba en la calle, no tienen otra opción más que emprender la huída, para lo cual tomaron como rehén a la señora Esther Bayo, de 78 años, que estaba allí para cobrar su jubilación, y a quien a punta de pistola en la cabeza de la mujer la usaron de escudo mientras abandonaban el banco.

  Cuando salen a la calle disparan sobre el indefenso e inmóvil cabo Ayala, que en total recibió 6 disparos (4 en la cabeza, 1 en un hombro y 1 en una rodilla), rematándolo, y disparando también sobre los otros policías que a la distancia resistían, abordan el rodado en el que habían llegado y, al mismo tiempo que los demás miembros de la banda que se desplazaban en los otros dos autos, se dan a la fuga, cubriendo su huida con fuego de armas automáticas, y sin que los tres policías supervivientes pudieran perseguirlos, ya que los tres habían sido alcanzados por las balas, y a su vez el móvil policial había sido acribillado y sus neumáticos reventados.

  El indiscriminado fuego de los delincuentes y la desesperada respuesta policial, generó verdadero pánico entre transeúntes, el tránsito del lugar, comercios e incluso el instituto de educación secundaria María Nazareth y la parroquia Sagrada Familia, sitos en ese lugar.

  Durante el tiroteo, un disparo hirió en el cuello a la señora Bayo, y otra bala impactó en el hombro de la señora Juana Ramos, también jubilada, que estaba a casi 50 metros del lugar y un comerciante había intentado protegerla ingresándola a su local, pero no pudiendo evitar que sea alcanzada por el fuego de los delincuentes. La primera debió ser internada en el hospital Tornú de Villa Ortuzar, en tanto Ramos fue atendida en el hospital Pirovano, cercano al lugar del hecho. Los tres policías heridos, todos del numerario de la comisaría 49a al igual que el ya fallecido Ayala, fueron trasladados e internados en el Complejo Médico Policial Churruca-Visca.

  Se montó un operativo cerrojo para tratar de dar con los asaltantes, pero estos evadieron el accionar policial, presumiblemente por contar con equipos de comunicación "plaquetados" para poder acceder a la frecuencia 25, codificada, del Comando Radioeléctrico de Policía Federal Argentina. No se descartaba que personal policial corrupto tomó parte del hecho, ya que Ayala pareció reconocer a uno o varios de los asaltantes, y por ello dudó en reaccionar, al no imaginar se trataba de un asalto a pesar de verlos armados al descender del rodado, incluso esa fue la razón por la cual también se presumió semejante saña con la cual fue rematado.

   A partir de ese momento tanto la comisaría 49a como la División Homicidios de PFA y el juez Héctor Yrimia, comenzaron a llevar adelante una compleja investigación, que llevó a algunas pistas falsas y otras no, pero que pronto comenzaron a dar sus frutos.

  El 7 de mayo de 1998 dos delincuentes, Mario Viola de 38 años de edad y Luis Zamorano de 30 años, fueron detenidos por tomar rehenes en Puerto Madero. Inmediatamente quedaron vinculados al crimen de Ayala por que una de las pistolas que les secuestraron a su banda en ese hecho había sido usada en el crimen del cabo de PFA. En ruedas de reconocimiento Viola fue señalado por un testigo; Zamorano fue identificado por dos testigos.

  También se investigaron varias pistas que apuntaban a Damián Bettiga, hermano del secuestrador Cristian Bettiga (preso por el secuestro del empresario Abraham Awada, y quien habría amenazado en su despacho al juez federal porteño Claudio Bonadío con matarlo, horas antes de que el magistrado matara a dos hombres al resistir un aparente intento de robo), quien fue reconocido por un policía. Otra pista se relacionó con el hecho que a la hora del crimen de Ayala, en la zona del banco hubo dos teléfonos celulares operando, y ambos pertenecían a la producción de un programa de TV donde participaba de panelista un policía bonaerense, fortaleciendo la hipótesis de la conexión con policías corruptos. El expediente judicial llegó a acumular 4.200 fojas antes de llegar al juicio oral. También una causa en manos del juez Néstor Jarazo barajó la hipótesis de la banda mixta entre delincuentes comunes y policías corruptos, ya que un suboficial de PFA declaró bajo reserva de identidad que tres de sus colegas (incluido un subcomisario) participaron del asalto, afirmando que parte de las armas usadas allí habían salido de la Escuela de Cadetes. También los testigos del robo indicaron que algunos ladrones parecían policías (aunque ello es habitual, ya que los delincuentes muchas veces proceden así y al sólo fin de generar desconcierto); mientras que otro suboficial pero de la Policía Bonaerense, también acusó a policías federales corruptos.

  Hacia el año 2002 la causa se derivó al Tribunal Oral en lo Criminal N° 20, pero que ante la evidencia que aún se sumaba, ordenó proseguir la investigación. En el año 2003 la Justicia condenó a prisión perpetua a dos de los delincuentes que asesinaron al cabo Ayala; Mario Viola y Damián Ariel Bettiga fueron condenados a reclusión perpetua, al ser hallados "coautores de robo agravado en concurso con homicidio agravado" del cabo Ernesto Jesús Ayala. La sentencia, que consta de 120 fojas, resaltó "la cruenta agresión sufrida por los agentes, el peligro corrido por el numeroso grupo de personas y el claro reparto funcional evidenciado por los malhechores, que huyeron tras sustraer cerca de 43 mil pesos de la entidad".

  Con respecto a los otros 9 integrantes de la banda que cometieron el crimen, bueno...

CABO PRIMERO ERNESTO JESÚS AYALA; ¡SALUDO UNO!!!